
Adolescentes de hoy.
Julito Machado, más que un personaje histórico es una leyenda andante, no quiere reconocimientos, ni libros, no quiere escribir, pero igual te encanta con sus historias reales, como en un cuento de esa adolescencia, y hasta la infancia, o más allá de ser joven, pues su manera de historiar es como un eterno programa de televisión, en el que la idea central propuesta es mucho más que la historia, o las historias son más que la idea porque es el centro de esa historia interminable, infinita de memorizar toda su vida de querer ser héroe y para él nunca serlo.
Quería imitar a mis hermanos mayores, siempre fueron mi referente y pienso que si no fui otro tipo de persona fue por ellos, pero igual que ellos salí con mi ánimo a hacer historia con canciones que no siempre fueron el himno nacional o los cantos de la Cuba de aquellos tiempos, sino que pasaron del canto mexicano a canciones de Estados Unidos, de la guerra.
Para él todo fue un vivir como quería o como sentirse protegido por algo más grande que él, el atreverse a hacer, a vivir, a crear por encima de un riesgo mayor la vida.
Sencillo, anónimo, o perenne adolescente, de vida arriesgada y …como el Che - se me ocurre - , nos puso en la casualidad una entrevista sin grabadora o un confesar sus historias, sin compromiso, en una especie de iglesia donde no había confesionario.
Vivir para contarla no fue su estilo, solo vivir, inventar o arreglárselas en un combate cuerpo a cuerpo con bandidos o en un río con dos niños por salvarlos de la crecida sin medir consecuencia…o el eterno protagonista de la historia de Cuba como profesor de historia porque sabe contar anécdotas o anudar semblanzas sin que parezca la vida real…de esas fuentes vivas de la revolución, digamos como a Raúl Ferrer, espontáneos pero llenos de amor y Revolución inventaron sus propias maneras de hacerla y quedar insustituibles entre anécdotas contadas en los que eran el centro por divertir o hacer la décima y el chiste que alegrara a los acampados con ellos en los momentos más difíciles o como el más pequeño, hacer la guardia.
Al final nunca ha sido héroe porque no lo siente así, sólo que ha vivido como le gusta hacerlode esos adolescentes eternos, jaranero, cariñoso, de ojos vivace mientra cuenta, puede ser de los adolescentes en la alfabetización,en la lucha contra bandidos en las zonas rurales, o el de un susto personal.
Es de los adolescentes que hicieron la Historia de Cuba y en uno de esos días del deber común, abrió sus puertas de la memoria para narrar, tal como quisiera sentir o escuchar un adolescente de hoy, de esos vivaces también por las escuelas o las calles cubanas de hoy.
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