|
Una triada peligrosa
Heidy González Cabrera
Colaboradora de Radio Rebelde
web@radiorebelde.icrt.cu
1ro. de Junio del 2009, 1:57 p.m.
La Habana, Cuba.- Como un fenómeno sincronizado, cada año, tras un período de sequías llegan las lluvias, y estas, generalmente, acompañadas de intenso calor. Esa triada climática (sequía-lluvia-calor), puede provocar la aparición de cuadros diarreicos en los niños. Y no podemos alterar el ritmo de la naturaleza, pero sí erradicar sus funestas consecuencias, respetando las medidas preventivas establecidas.
Entre las reglas higiénicas fundamentales, tanto para los niños como para toda la familia, está el lavado de las manos tan pronto se regresa de la calle. Y ni que decir, antes de cargar a un bebé; antes y después de cocinar o ingerir alimentos, y al terminar en el servicio sanitario o cambiar los pañales de una criatura.
El otro paso que todos conocen, pero que al parecer olvidan, es tomar agua hervida, tanto en la casa, como fuera de ella. Tener presente que la mayoría de las enfermedades que desatan un cuadro diarreico se transmiten por vía oral.
La higiene personal, además del baño diario, incluye, el cepillado de las uñas, no llevar manos ni objetos a la boca, proteger alimentos, vajillas, vasos y cubiertos de las moscas, no descuidar la limpieza de los pisos y botar diariamente la basura (que se mantendrá tapada) para evitar vectores como moscas y cucarachas.
Esas son las medidas principales para evitar las diarreas, pero una vez que se han presentado, dirigirse al consultorio o al médico de la familia, para prever la deshidratación, y proteger el estado nutricional, no sólo del niño, también del anciano o de cualquier adulto.
Cumpliendo esas orientaciones, eliminan una gran preocupación y sobre todo, la contaminación. |