Apueste por lo natural
Lucía Sanz Araujo
Colaboradora de Radio Rebelde
web@radiorebelde.icrt.cu
1ro. de Septiembre del 2009, 2:41 p.m.
La Habana, Cuba.- Más allá de los vaivenes de la moda, nadie puede poner en tela de juicio, que tanto el algodón como el lino resultan los tejidos ideales para vestirnos durante los meses estivales.
Claro está, muchos denotan de ellos – sobre todo las féminas que asumen las labores del planchado- pues ambos, sobre todo el lino, tienen una fuerte tendencia al arrugado pero vale la pena tener en cuenta su frescura y poder absorbente para confeccionar nuestro ajuar y de la casa.
Asimismo, son excelentes los diseños de vestuario holgado y en colores claros, aunque el blanco casi siempre será la estrella, por llamarlo de algún modo, pues además de sugerir lozanía y juventud contrasta muy bien con las pieles tostadas por el Sol.
¿Qué decir de las fibras naturales? Son preferibles a las sintéticas pues además de ser más suaves, adaptables y cómodas, duran más tiempo y se ensucian menos. Y por si fuera poco, permiten la transpiración de la piel y absorben la humedad; como capturan mucho aire entre sus fibras, crean una barrera térmica entre ellas y el cuerpo que protege del calor.
Por cierto, debe saber que por Resolución de la Asamblea General de las Naciones Unidas se declaró al 2009 Año Internacional de las Fibras Naturales, un homenaje a las fibras de origen vegetal y animal.
Quienes piensen que el secreto para combatir el agobiante calor estriba en despojarse de toda la ropa posible están errados. La desnudez comporta el riesgo de perder las defensas que el vestuario da frente al sol.
El vestido, en su acepción más amplia, amén de proclamar quienes somos constituye una barrera protectora frente al clima, ya estemos en cualquier estación del año y en el caso del calor sirve para disminuir la acción de los agentes nocivos que pueden dañar nuestra epidermis.
Así, los habitantes del desierto de Sahara se cubren con amplios ropajes y envuelven sus cabezas, casi acolchándolas, para que los rayos del astro rey los afecte lo menos posible, y evitar la insolación. Si estos hombres y mujeres se despojaran de sus vestiduras, y además no se refugiaran en tiendas, perecerían calcinados de día o helados en las noches.
Quienes viven en las zonas calurosas húmedas disponen de mayores recursos para soportar los calores estivales. La abundante vegetación resulta propicia porque en las zonas de sombra, respirar resulta más fácil que en la ciudad, aunque su temperatura sea igual, pues el asfalto y las construcciones acumulan el calor y lo irradian, en tanto las plantas desprenden humedad y refrescan.
La atmósfera húmeda permite respirar mejor, aunque moleste la transpiración que ella causa. He ahí otro recurso de la madre naturaleza, el sudor al evaporarse origina un descenso de la temperatura corporal.
¿Nuestra propuesta en estos meses? Ropa fresca, amplia, de colores claros, recurra, sobre todo, al blanco y el amarillo, que además brindan una sensación de alegría y luminosidad, en tejidos ligeros y de ser posibles naturales. |