|
Cuando tiembla la tierra
Heidy González Cabrera
Colaboradora de Radio Rebelde
web@radiorebelde.icrt.cu
4 de Febrero del 2010, 11:45 a.m.
La Habana, Cuba.- La humanidad ha seguido de cerca las dramáticas noticias que llegan de Haití donde el pasado 12 de enero de 2010, a las 21:53 UTC (16:53 en el horario local) devastó la ciudad el terremoto más severo del país en 200 años (7.0 en la escala Richter). El epicentro del temblor fue cercano a la capital, Puerto Príncipe. No hay estimado preciso del numero de muertos, que trasciende las 200.000 personas.
Los terremotos son preocupación constante de quienes viven en zonas de riesgo, aunque la mayoría de esos fenómenos son de tan baja magnitud que resultan imperceptibles para muchos. No obstante, los de más experiencia saben que algunos seísmos se sienten como vibraciones similares a las del paso de un camión pesado, suficiente para que el terror invada porque en segundos puede arrasar ciudades enteras.
También llamado seísmo, sismo o simplemente, temblor de tierra, se define como “la sacudida del terreno por el choque de las placas tectónicas y la liberación de energía en la reorganización brusca de materiales de la corteza terrestre en el interior de la tierra desplazándose en busca de equilibrio”.
Aunque las actividades tectónicas y volcánicas son las principales causas de los terremotos, influyen otros factores naturales: desprendimientos de rocas desde altas montañas, hundimiento de cavernas y variaciones en la presión atmosférica por ciclones. Pero, la mano del hombre también puede desatar un terremoto mediante pruebas nucleares subterráneas o enterramientos de desechos líquidos en pozos profundos como el ocurrido en la ciudad de Denver, Estados Unidos (1962).
Los científicos han ideado diversas formas de medición para estos fenómenos, (la más conocida es la escala de Richter), hasta el momento las predicciones tuvieron cierto éxito en los últimos años en China, Japón, Rusia y Estados Unidos, no así en Haití.
La ciencia nada puede hacer para evitar los eventos sísmicos de la naturaleza, solo alertar, prevenir, cuando dependen de la actividad humana. Por tanto, ese peligro latente contra el planeta debe tenerse en cuenta por los gobiernos para evitar el desencadenamiento de un terremoto de magnitudes insospechadas. |