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Evitable anemia nutricional
Heidy González Cabrera
Colaboradora de Radio Rebelde
web@radiorebelde.icrt.cu
13 de Octubre del 2009, 11:47 a.m.
La Habana, Cuba.- Alimentarse adecuadamente, no sólo es comer para satisfacer el hambre, y mucho menos, sólo para llenarse. El cuerpo humano requiere un cúmulo de vitaminas y minerales proveniente de los alimentos, y que deben tenerse en cuenta a la hora de seleccionar el menú.
De ello se infiere que las comidas frugales, rápidas en la calle, o el mismo alimento repetido en el menú –como para salir del paso, en aquellas personas que no gustan de cocinar-. También quienes acostumbran a sustituir el almuerzo por un alimento específico, digamos pan, pizza, dulces, etc. Sin lugar a dudas, están alterando su metabolismo, y pueden acarrear problemas a largo plazo.
Generalmente, estos últimos casos coinciden con personas que trabajan, y no tienen la ventaja de almorzar en la casa, o las condiciones apropiadas para hacerlo en sus centros laborales. Al final, un desgaste paulatino va minando su organismo, con la amenaza de llegar a la anemia nutricional.
Como su nombre lo indica, la anemia nutricional es originada por el déficit de uno o más nutrientes, elementos determinantes en la síntesis de la hemoglobina, sustancia fundamental de los glóbulos rojos, que les da su color y posibilita su función de llevar el oxígeno a todos los tejidos del cuerpo. El más común es el déficit de hierro; le siguen en orden de frecuencia: la carencia de ácido fólico, muy raramente la de vitamina B-12, y por último, el déficit proteico calórico, que se observa en los pueblos subalimentados.
Dichas anemias son las más frecuentes y constituyen un problema de salud a nivel mundial. Las padecen más de 500 millones de personas, sobre todo en países del Tercer Mundo, aunque no están exentas las naciones desarrolladas, incluso, en familias con ingresos económicos adecuados.
Grupos de riesgo
Pero, fundamentalmente, los niños menores de dos años, la mujer en edad fértil y, muy en particular, las embarazadas, son los grupos de riesgo para este tipo de anemia. No es difícil comprender que en esas etapas de la vida, el organismo tiene mayores necesidades, que si no se satisfacen pueden causar un desequilibrio entre la ingestión de ciertos nutrientes y las demandas del cuerpo.
Podemos resumir que en los primeros veinticuatro meses de vida, el niño crece muy rápidamente y triplica su desarrollo corporal; las menstruaciones predisponen a la mujer a una deficiencia de hierro; las embarazadas aportan una parte importante de sus reservas orgánicas al nuevo ser en formación.
La población femenina debe conocer que, a veces, los abortos a repetición, los partos muy seguidos, el uso de dispositivos intrauterinos sin la debida vigilancia médica (los DIU suelen provocar menstruaciones más abundantes), agudizan la predisposición femenina a padecer de anemia por deficiencia de hierro durante su vida reproductiva.
Todas las anemias nutricionales son previsibles y curables. El hierro abunda en la naturaleza y lo contiene casi la totalidad de los alimentos. Su absorción aumenta cuando se combinan alimentos de origen animal y vegetal. El hierro del huevo se asimila mucho mejor cuando se ingiere con productos ricos en vitamina C; algunos nutrientes favorecen la absorción del hierro, otros la inhiben, como sucede con el té, el café y la ingestión de leche en cantidades exageradas. Para su mejor aprovechamiento se recomienda que niño tome la leche separada de las comidas. En cuanto al ácido fólico, se encuentra en los vegetales frescos, las frutas, el hígado; y la vitamina B-12, esta presente en todos los alimentos de origen animal.
Recomendaciones
Cuando los análisis clínicos sustentan una anemia nutricional, el médico indicará tratamientos sustitutivos que complementan la alimentación y ayude a superar el déficit, pero sin obviar la importancia de los alimentos, con su natural suministro de vitaminas y minerales.
Las embarazadas deben llevar con rigor el tratamiento indicado por su obstetra y tomar sistemáticamente las tabletas que suplementan su alimentación.
No olvidemos que en Cuba, estos medicamentos se les ofrecen gratis, y si no los utilizan, perjudican el desarrollo fetal y van al parto con desventajas.
Nada, que para garantizar la salud de su hijo y la propia, las gestantes tienen que cuidar su alimentación y comprender la importancia de los elementos suplementarios introducidos en su dieta por orientación facultativa.
Y en cuanto a los niños, la mamá o la abuelita deben conocer el valor nutricional de los alimentos para incorporarlos inmediatamente después del destete. No olvidar que a veces el bebé rechaza algunos sabores, sobre todo de los vegetales, pero mezclados con otros productos –carne, huevo, granos- van adaptando el gusto, y terminará aceptándolos en el menú. |