Alergia: peligrosa enemiga
Heidy González Cabrera
Colaboradora de Radio Rebelde
16 de Febrero de 2009, 2:50 p.m.
La Habana, Cuba.- Como muchos, usted siempre ha escuchado hablar de las alergias, incluso, sabe que presenta alguna de sus manifestaciones, pero, sencillamente, desconoce en qué consiste.
Quizás le sea difícil admitir que es una respuesta “anormal” de defensa de nuestro organismo ante la presencia de agentes extraños que nos invaden. Ahora bien, la explicación del porqué no todos somos alérgicos, reside en el sistema inmunológico de cada cual. Algunos producen un tipo especial de anticuerpos llamados inmunoglobulina E (IgE) que reaccionan en forma perjudicial con sustancias del medio ambiente o alergenos.
Y aunque parezca ciencia ficción, el sistema inmunológico tiene buena memoria: en cuanto el organismo entra en contacto con esa sustancia extraña (antígeno/alergeno) que arremete, el sistema inmunológico la reconoce. Y así será cada vez que aparezca, porque, simplemente, se ha sensibilizado a tal antígeno.
Mucho se ha divulgado sobre los alérgenos más comunes: el polvo casero, ácaros, pólenes, mohos, caspa de animales y diversidad de alimentos. Las picaduras de abeja y avispa pueden causar reacciones alérgicas con resultados fatales. También determinados medicamentos, calor o frío, infecciones, y hasta las emociones, pueden “disparar” una alergia de formas diferentes.
Ahora bien, en cuanto al campo de acción de los alérgenos, se establecen en los puntos más comunes: piel, ojos, nariz, oídos, bronquios e intestinos.
Cualquier persona puede desarrollar una alergia, probabilidad que aumenta si uno de sus padres -o familiar cercano- la padece (origen genético). No obstante, aún con esa predisposición puede que la descendencia no sea alérgica. Y viceversa: un hijo alérgico de padres o familiares que no lo son.
Lo que si debe tenerse bien claro, es que la alergia no se debe descuidar, porque para algunos casos ha sido mortal. Ante cualquier síntoma, es aconsejable visitar al médico, someterse a las “pruebas de alergias” que identifican el alergeno que daña, y le permite, en lo posible, eliminarlo del hogar.
En situaciones que no pueda evitarse tal aislamiento, tener siempre a mano los antihistamínicos, que administrados a tiempo, evitan graves consecuencias. |