Miedo al Alzheimer
Heidy González Cabrera
Colaboradora de Radio Rebelde
19 de Febrero de 2009, 10:55 a.m.
La Habana, Cuba.- Cuando la edad aumenta y aparecen los olvidos inexplicables, instintivamente, el temor invade. Más de uno piensa en la posible presencia del Alzheimer.
Sin saber con certeza su origen, pero consciente de que es una enfermedad característica de la vejez, las personas comienzan a observar la frecuencia de su aparición. No obstante, el silencio acompaña la preocupación, hasta que la angustia obliga a sincerarse con el familiar más cercano, o el médico. Correcto proceder, que permite una atención temprana, o ahuyentar falsos temores, cuando tales síntomas son el resultado de una carga excesiva de trabajo resumida en el clásico estrés.
¿Y si es Alzheimer?
Conocer sobre este trastorno neurodegenerativo que conduce a la total enajenación deviene paso importante, tanto para el paciente como para su familiar.
Constituye la tercera enfermedad en costos sociales y económicos en los países desarrollados, solo superada por la cardiopatía isquémica y el cáncer, y se comporta como la cuarta causa de muerte en los países del primer mundo, entre otros.
Está definido en la literatura médica como un síndrome de declinación progresiva de las funciones mentales (memoria, orientación, razonamiento, juicio), provocado por lesiones orgánicas del cerebro, con suficiente gravedad como para afectar el normal desenvolvimiento del paciente.
Este mal afecta aproximadamente al 8 por ciento de la población mayor de 65 años, y el 30 por ciento en la de 80 años, y no existe tratamiento que impida su avance.
Síntomas
Podemos mencionar la pérdida sistemática de la concentración, la memoria reciente y remota, la orientación, la imposibilidad de ejecutar acciones a pesar de mantener las funciones motrices y sensoriales intactas, el lenguaje, la ejecución psicomotora y los cambios específicos en las actividades normales de la vida diaria: cocinar, bañarse, vestirse, alimentarse, caminar, controlar el esfínter, etc.
En la medida que aumenta esa sintomatología, pueden aparecer ideas paranoides e ilusorias: refiere robos de objetos, no reconoce su casa ni a sus familiares, sufre alucinaciones visuales, auditivas, y asume muchas otras actitudes inadecuadas.
Hay casos que refieren agresividad, tanto verbal como física, trastornos de sueño nocturno, crisis de llanto, ansiedad, fobias, miedo al futuro y terror a quedarse solos.
La piedra angular en el tratamiento del Alzheimer y de las demencias en general, es lograr la confianza y participación de la familia, que debe aprender a conocer y prestar un cuidado integrar al paciente, evitándole riesgos y estimulándole.
Situación en Cuba
Las estadísticas refieren que en nuestro país padecen Alzheimer, aproximadamente 100 000 personas, incluyendo los que presentan una demencia asociada. Otro elemento a tomar en cuenta, es que por cada enfermo, existen dos familiares afectados. El 90 por ciento de los cuidadores pertenecen al sexo femenino, generalmente, esposa, hija u otro pariente cercano, que en muchas ocasiones, interrumpen su trabajo para atender al enfermo. El grado de estrés o sobrecarga de estos cuidadores es elevado, y propicia afectación psíquica en el 50 por ciento de los casos. Por tanto, se impone la necesidad de políticas y estrategias dirigidas a los enfermos y a su familia.
Entre los factores de riesgos relacionados con esta enfermedad se citan: edad avanzada, sexo femenino, historia familiar de demencia o síndrome de Down, antecedentes de trauma craneal, enfermedad tiroidea, depresión, así como bajo nivel de educación.
Por último, vale la pena destacar que las personas sugestionables –o hipocondríacas- no deben confundir algunos síntomas cotidianos dependientes del estrés y que nada tienen que ver con el Alzheimer.
No hay que perder de vista que la tensión del trabajo, el estudio, los conflictos personales o familiares, van agotando la capacidad mental, y en esas condiciones, nada más normal que tener pérdida de la concentración, olvidos inexplicables, ansiedad, angustia, insomnio y toda una gran gama de reacciones físicas y mentales que sufren quienes están estresados, pero indiscutiblemente, solubles con tratamiento adecuado.
Perspectivas:
Respecto a si se puede predecir el Alzheimer en una persona sana, prefiero citar las palabras de una voz autorizada en la materia, el médico cubano Juan de J. Llibre Rodríguez:
“La gran disyuntiva ética es si se debe advertir a un individuo sobre la posibilidad futura de padecer tan devastadora enfermedad. Por otra parte, el no hacerlo, podría privarlo de una intervención médica temprana, encaminada a evitar, o demorar su aparición. Lo segundo, hasta ahora no ha sido logrado.”
Las enfermedades demenciales, en general, afectan a cerca de 2 millones de personas en el planeta. Pero preocupa mucho más, cuando los pronósticos médicos aseguran que la cifra alcanzará los 40 millones en el año 2025, fecha en que la población mayor de 65 años se duplicará entre 390 y 800 millones. |