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Ciencia de la alimentación
Heidy González Cabrera
Colaboradora de Radio Rebelde
23 de Julio del 2009, 2:30 p.m.
La Habana, Cuba.- El término alimentos funcionales es poco familiar. Comenzó a utilizarse, universalmente, hace más de dos décadas. Deviene categoría introducida en la ciencia de la alimentación y nutrición, y se diferencia del concepto tradicional, porque, además de cumplir una función nutritiva, previene la aparición de enfermedades relacionadas con los hábitos dietéticos y alimenticios de la población.
Quizás ustedes se pregunten si los alimentos del consumo nacional, pueden estar vinculados a diferentes patologías.
Pues sepan que los hábitos dietéticos de nuestro país están influenciados por la dieta occidental, rica en grasa y azúcar. Alimentos refinados, procesados y enlatados. Diversos estudios demuestran su estrecha relación con las llamadas “enfermedades de la civilización”, (obesidad, diabetes mellitus, hipertensión), y todas conllevan a la esclerosis, principal causa de muerte en países desarrollados, o en vías de desarrollo. Dentro de estos riesgos, las patologías oncológicas.
El factor nutricional matiza los cuadros de mortalidad del mundo, a pesar de que se divulga el beneficio de los alimentos frescos y las propiedades de los vegetales.
Podemos inferir que se traslada el alimento funcional, al industrial. Especie de simbiosis, ya que la industria debe asumir estos cambios dietéticos, igual que influyó anteriormente de forma negativa.
El Instituto de Investigaciones de la Industria Alimentaria en Cuba, está muy relacionado con la introducción de dichos alimentos funcionales en determinados regímenes especiales. Por ejemplo, líneas complementarias para enfermedades como son la diabetes o la fenilcetonuria. Los elaborados a partir de la soya, o los dirigidos a una dolencia común en la población, fundamentalmente, en los niños, la infección por Helicobactor Pilori.
La fenilcetonuria es una enfermedad congénita del metabolismo por el déficit de una enzima que se encuentra en las proteínas (carnes y determinados productos lácteos). Ocasiona retraso mental irreversible en el bebé, si no tiene un correcto tratamiento dietético desde edades tempranas, por tanto, requieren una dieta elaborada, exclusivamente, con cereales, frutas y vegetales. La industria alimenticia juega un papel determinante en la producción ese tipo de esa línea.
Existen suficientes argumentos científicos que relacionan las enfermedades crónicas con el factor nutricional. En nuestro país, se han hecho grandes esfuerzos para que la desnutrición no constituya un problema de salud. Paradójicamente, ahora nos enfrentamos a un dilema diferente: el exceso de peso y las consecuencias que de este fenómeno se derivan.
Los expertos se consagran a la búsqueda de guías de alimentos que ayuden al conocimiento de la población para disminuir la incidencia de morbilidad y mortalidad por enfermedades que dañan nuestro cuadro de salud. |