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Que no paguen justos por… fumadores
Heidy González Cabrera
Colaboradora de Radio Rebelde
30 de Mayo del 2009, 9:59 A.m.
La Habana, Cuba.- Cada año mueren en el mundo más de 5 millones de personas a causa directa del tabaquismo. Pero el daño involucra a muchos que no lo son, porque el humo en el entorno familiar, los contamina. De ahí el lema que preside esta nueva jornada por el 31 de Mayo, Día Mundial sin Fumar.
Capítulo importante en el tabaquismo es el fumador pasivo, aquel de cualquier edad que aspira el humo de distintas formas, tanto el que elimina el fumador activo, luego de inhalar y exhalar el cigarrillo, como el humo proveniente del cigarro encendido.
Los científicos además relacionan el tabaquismo pasivo con el riesgo de muerte súbita en lactantes. Está más que comprobado que la exposición crónica del bebé al humo, antes y después del nacimiento, tiene un efecto biológico acumulativo, que incluye el retraso en la maduración fisiológica postnatal.
Lo más grave del fumador es su obstinación en convencer a los demás, que el cigarro no es un vicio, y mucho menos admitir que el tabaquismo, al igual que el resto de las drogas, genera tolerancia y dependencia.
La adicción se evidencia cuando el fumador suspende el consumo y comienza a presentar malestares típicos del síndrome de abstinencia: ansiedad, irritabilidad, dolores de cabeza, mareos, tristeza y deseos intensos de consumir, fase conocida como insidia.
Los síntomas se identifican fácilmente en dos, de cada tres fumadores, apareciendo en las primeras 24 horas del cese del consumo, y alcanzando un pico máximo entre las 48 y las 72 horas de haber dejado de fumar, reacción que disminuye a los 7 ó 10 días, aunque pueden durar de 3 a 4 semanas.
No obstante, el síndrome de abstinencia no debe ser motivo de fracaso pues existen tratamientos especializados para vencer la dependencia de una droga responsable del mayor número de muerte y enfermedad prevenible en cualquier parte del mundo.
Vencer la adicción, reduce los riesgos de enfermedades atribuibles al tabaquismo como el cáncer; también se beneficia la función respiratoria, la capacidad física, normalizan el gusto y el olfato, mejoran el aspecto físico y estético y sobre todo, recuperan la libertad ante el toxico. |