La apetecible tacita de café
Heidy Gonz�lez Cabrera
Colaboradora de Radio Rebelde
3 de Febrero de 2009, 2:55 p.m.
La Habana, Cuba.- Claro que nadie duda del efecto estimulante de una tacita de café en medio de una jornada laboral. Es tal la sensación que se va haciendo necesario hasta convertirse en una verdadera adicción.
La ciencia ha comprobado el daño, imperceptible, pero decididamente confirmado, cuando esas pequeñas dosis de cafeína, tan simple como una “tacita” tradicional, son capaces de causar rigidez temporal en las paredes de los vasos sanguíneos.
Los expertos valoraron la reacción, tanto en personas con hipertensión leve o alta, como en quienes presentan una tensión arterial normal. El resultado del estudio descubrió que los pacientes con hipertensión leve que ingerían una píldora de 250 mg. de cafeína, equivalente a 2 ó 3 tazas de café-, experimentaban un incremento temporal de su tensión arterial y en la rigidez de la aorta.
En cuanto a aquellos que gozaban de una tensión arterial normal, al ingerir una píldora equivalente a una taza de café, experimentaron iguales resultados.
Los investigadores explicaron que tal incremento de la rigidez arterial puede empeorar la hipertensión en pacientes con cifras tensionales altas, y de igual manera, incrementar el riesgo de padecer un evento cardiovascular severo.
Para más precisión, retomamos la conclusión de los científicos de la Universidad Autónoma de Barcelona junto con el Instituto Karolinska (Suecia) y las universidades de Colorado (Estados Unidos) que relacionan el exceso de cafeína con la ansiedad, la hipersensibilidad al dolor y la desprotección neuronal.
Estos expertos inciden en la necesidad de controlar el uso de la cafeína o la teofilina (de efectos similares) en los bebés prematuros con insuficiencia respiratoria. Y en cuanto a la influencia en la percepción del dolor, alertan que la cafeína bloquea los receptores de la adenosina.
Conclusión, una aromática tacita de café, puede tener por desenlace una adición, que si bien no es tan destructiva como la droga dura, sí genera el lento proceso hacia enfermedades crónicas que si pueden llegar a consecuencias letales. |