Avanza de rehabilitación del mangle en el sur de La Habana
Fernando Dávalos
Colaborador de Radio Rebelde
5 de Enero de 2009, 10:05 a.m.
La Habana, Cuba.- Indicios de erosión marina fueron corroborados en la costa sur de La Habana, específicamente donde existió una franja natural de mangles entre Surgidero de Batabanó y la Playa de Mayabeque, con unos once kilómetros de extensión, que incluyen al mayor asentamiento poblacional y principal puerto de cabotaje de este tramo de litoral meridional, así como una grande acumulación de arenas, todo lo cual ha quedado expuesto a los embates marinos de los fenómenos meteorológicos (huracanes con viento y oleaje) y los derivados del cambio climático actual, con sus aumentos crecientes del nivel del mar.
La población y diversas entidades ubicadas en este litoral o cerca, habían avisado de este nocivo fenómeno erosivo, oportunamente se verificado por el Instituto de Oceanología, que detectó un marcado retroceso en la línea de la costa, a un ritmo promedio de dos metros por año, a partir del procesamiento digital de imágenes aéreas tomadas en 1956, 1970 y 1997, y por otras apreciaciones in situ del personal científico. Colaboraron también en estas precisiones el Instituto de Geofísica y Astronomía, y el de Ecología y Sistemática, pertenecientes todos al ministerio cubano de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (CITMA), los que de conjunto elaboraron un programa de rehabilitación de la zona dañada, que se ha puesto prioritariamente en marcha.
La reimplantación masiva del mangle rojo, un arbusto típico de este tipo de costa, está frenando la acción erosiva, no obstante su reciente comienzo y el cruce reciente de dos huracanes tropicales por áreas marítimas cercanas, en el Suroeste de Cuba. Este mangle, que al crecer llega a tener las dimensiones y raíces de un árbol frondoso, se suele plantar por pequeñas estacas cuyo sistema radicular se ancla en forma de tenedor de muchos dientes sobre el fondo fangoso y llega a convertirse en verdaderos bosques, y obstáculos para los movimientos de mareas, oleajes e incluso para las penetraciones del mar. Las medidas en desarrollo incluyen, además, varios trabajos ingenieros.
Los segmentos donde se han detectado faltas a la línea de mangles, en ese sur habanero, se corrigen además con otras medidas de cuidado ambiental, prohibición de extracción de arenas y de la inconsulta construcción de canales y caminos, así como de edificaciones sobre la duna, y la realización de cortes para obtener maderas y la fabricación de carbón vegetal, particularmente de mangle, como sucedió en Cuba desde hace mucho tiempo. Precisamente, la descuidada utilización de estos litorales provocó se incentivara ahora la erosión y la pérdida de bosque, lo que ha exigido las nuevas y trabajosas siembras, que se realizan manualmente, una a una por planta, en medio de zonas marinas de poca profundidad, que al parecer no tienen más alternativas en estos momentos. Los vecinos de esta zona están atentos a los primeros resultados de las medidas de rehabilitación y conservación de las costas y manglares, que forman vitales ambientes costeros. |