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Aroldo García
Corresponsal de Radio Rebelde
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Transplantes holguineros historias necesarias que contar
15 de Octubre del 2009, 6:02 p.m.
Holguín, Cuba. - Criminal ha sido la obstinación de sucesivos gobiernos norteamericanos imposibilitando que el estado cubano adquiera los medicamentos imprescindibles para salvar la vida a miles de hombres y mujeres humildes, atacados por enfermedades graves en la Isla.
Bien lo saben, entre otros miles, quienes necesitan los inmunodepresores de mayor efectividad, con ejemplos como el
micofenolato, ese medicamento que debe ser administrado todos los días, inalterablemente, a todas las personas que reciben un órgano donado.
Pero la enorme fortaleza del sistema cubano de salud, y de quienes lo hacen posible, se impone todos los días, en algún modesto recinto de cualquier región de cuba, al crimen imperial.
Así, doce años después de iniciarse los nobles programas de transplantes renales en la provincia de Holguín, localizada en el extremo norte oriental del país, a unos ochocientos kilómetros de La Habana, a fin de alargar la vida en todo lo posible con el restablecimiento de la salud perdida a decenas de pacientes de todas las edades, esa provincia se mantiene al frente en toda Cuba en esa crucial batalla por el bien.
Su destaque está en la cifra de órganos transplantados y esto es precisamente lo más importante, por los satisfactorios resultados en las consecuencias funcionales de los riñones incorporados a los pacientes necesitados.
En suma, y durante los últimos diez años, se registran unas cuatrocientas operaciones de transplante renal realizadas en Holguín.
Hoy, más del cuarenta y cinco por ciento de esos riñones incorporados se mantienen en estable funcionamiento, y debido es agregar, que es esa la mayor cifra positiva registrada nacionalmente por una provincia.
Relevante es en esta colosal faena, la labor de un equipo multidisciplinario, adscripto al prestigioso Hospital ¨Lucía Ïñiguez¨, atendiendo, desde un centro de coordinaciones, la organización, rigurosa y detallista, de todas las acciones, cada vez que se realiza una operación de transplante.
Así, todos los días, desde hace varios años, casi calladamente, con extremo rigor científico y enormes cuotas de amor, un puñado de nobles cubanos, desde las dependencias médicas holguineras, luchan por la vida de pacientes renales graves.
Su premio mayor está en la efectividad que consiguen, en los momentos felices que proporcionan cada vez a alguna modesta familia, cuyos integrantes nunca sabrán cuánto cuesta financiar estos procederes. Eso en Cuba no es lo más importante.
El aumento de la posibilidad de vida es aquí lo primordial, aunque en las oficinas imperiales del gobierno norteamericano, donde la soberbia les hace mantener el bloqueo a Cuba, a sus inquilinos les de lo mismo que ese paciente cubano muera.
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