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Fauna microbiana
Heidy González Cabrera
Colaboradora de Radio Rebelde
web@radiorebelde.icrt.cu
20 de enero del 2010, 11:15 a.m.
La Habana, Cuba.- Todavía hay quienes relacionan erradamente las Infecciones de Transmisión Sexual (ITS), con dos únicas palabras: sífilis y gonorrea, y desconoce la gran variedad de afecciones o gérmenes que pueden transmitirse, entre ellas: monilias, trichomonas, herpes genital, y también podemos añadir: clamidias y el virus de la condilomatosis, pequeña fauna microscópica adquirida mediante la relación sexual.
Generalmente, culpan al hombre como único responsable del contagio. Mas no siempre es así. Él puede “transportar” algunas infecciones, o sea, devenir portador de un germen sin saberlo y solo en ocasiones experimentar ardor al orinar, secreción uretral, picazón en los genitales… pero, por miedo a confesarlo, no acude al médico rápidamente, ni suspende las relaciones sexuales con su pareja.
Consecuencias fatales porque la demora en el diagnóstico y tratamiento garantiza el contagio y agrava su propia situación; lo mismo ocurre si la transmisión vino a través de ella.
Pero existe un aspecto mucho más ético y delicado para la pareja: ¿Adquirió la ITS porque uno de los dos tiene relaciones extramatrimoniales? ¿Toda infección ginecológica implica infidelidad? ¿Obliga este contagio al mutuo cuestionamiento sobre la lealtad?
Necesariamente, no es así. Aunque es cierto que estos fenómenos ocurren, hay infecciones vaginales que pueden surgir por otras vías de contagio: transmisión de gérmenes del recto a la vagina por hábitos higiénicos incorrectos; determinadas prácticas sexuales con la propia pareja (coito anal y después vaginal); condiciones anormales de la vagina o lesiones de piel adquiridas sin contacto sexual directo.
No obstante, se debe tomar conciencia de que las relaciones con una tercera persona puede introducir las ITS, y por ende, afectar a la pareja habitual. Más allá de otras consideraciones éticas y morales, estamos en la obligación de evitar esas consecuencias desagradables. De lo contrario se establecen “cadenas” interminables de interceptar.
En resumen, hay que evolucionar con los tiempos, reflexionar sobre la importancia del sexo protegido mediante el condón y comprender el riesgo que implica el coito fortuito o el cambio constante de pareja. Sobre todo, no olvidar el peligro letal de otra enfermedad transmisible e incurable: el VIH/SIDA. |