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Ser como somos
Heidy González Cabrera
Colaboradora de Radio Rebelde
web@radiorebelde.icrt.cu
20 de Agosto del 2009, 11:08 a.m.
La Habana, Cuba.- La persona cuidadosa de su aspecto, difícilmente pasa inadvertida. Aunque no prime en ella la belleza del rostro o la perfección de sus líneas. Y es que denota inteligencia la preocupación por la apariencia, sin dejarse atrapar por la imposición de estereotipos impuestos por la moda, la cinematografía o la televisión.
Es decir, saber escapar de la “dictadura” estética y sentir la satisfacción de su propia imagen, pero, sin olvidar que la sociedad establece ciertas reglas que deben respetar, en aras de la salud y la felicidad. Desenredemos el ovillo.
Muchas son las alternativas para una presencia física que permita sentirse a gusto con uno mismo. Todo depende de cómo se autoevalúen.
¿La belleza determina?
Indudablemente. No es secreto que el ser humano aspira a alcanzar esa meta, y que las personas físicamente atractivas llaman la atención. Pero no todo radica en la belleza.
Es conveniente la percepción de las cualidades innatas, y saber que cuando alguien se siente insatisfecho, refleja la discrepancia entre sus atributos y los esquemas sociales impuestos, erradamente interiorizados.
Compararse con ideales elevados de belleza puede ser devastador, pues conlleva a bajar la autoestima, e incluso, someterse a sacrificios personales para lograr ese prototipo.
La imagen aceptable no tiene nada que ver con el estado de salud, físico o mental. Es más, para lograr un modelo prefijado, se pueden asumir dietas o gimnasia excesivas, incluso, cirugías cosméticas con el riesgo indiscutible que implica toda acción quirúrgica.
Diferencias de géneros
Siempre que hablan de la aspiración a la belleza, la atribuyen al sexo femenino, sin recordar que el masculino no escapa de igual interés. Ellas desean ser más delgadas. Ellos, tener una apariencia atlética.
En sentido general, las mujeres presentan mayores discrepancias que los hombres entre su imagen real y aspecto ideal. Ahora bien, tanto unas como otros, se preocupan de igual manera por lucir mejor.
Por tanto, es imprescindible para la estabilidad mental, tener un modelo realista. Mirarse por dentro, y no tomar en cuenta la imagen que le proponen, porque sólo consiguen desvalorizarse e ir hacia un esquema imposible.
Pero, ¡cuidado!, tampoco ignorar el prototipo correcto para cada sexo y edad. Simplemente, tomar lo que resulte útil para mejorar, que implica también la calidad de vida.
Y recuerden que la base de la autoestima radica en el orgullo de ser como somos. |