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Una temida edad
Heidy González Cabrera
Colaboradora de Radio Rebelde
21 de Julio del 2009, 11:00 a.m.
La Habana, Cuba.- ¿Por qué entristecemos sin que aparentemente no exista una situación real para tal sentimiento? Un día malo lo tiene cualquiera, pero si ese estado es mantenido, requiere un esfuerzo superior para buscar atención especializada.
Quizás ayude conocer que esas reacciones del carácter y de los estados anímicos en general, son fuente de estudios científicos para encontrar las posibles causas que lo generan.
Recientemente, investigadores británicos definieron las edades más vulnerables para que aparezca la depresión en ambos sexos y en cualquier parte del mundo.
Los expertos señalaron que aunque muchos autores insisten en la posibilidad de reiniciar la vida a los 40, precisamente, ese es el momento exacto más tendiente a desatar tristezas.
El equipo investigador examinó a más de dos millones de personas de 80 países, y concluyo que los niveles más altos de felicidad se encuentran en el inicio y final de la existencia, y los consabidos 40 mantienen el gravamen de ser la peor edad, tanto en mujeres como hombres.
Los psicólogos establecen esa edad como peligrosa, porque propicia el replanteo de vivencias con un saldo de frustraciones acumuladas que genera depresión.
El estudio también destacó otra edad difícil: los 50 años, donde la mayoría de los hombres entran en el desaliento, a pesar de que se insiste en que el punto más candente está en los 40.
Pero el panorama no es tan tétrico; la psicología moderna respalda el criterio popular de que felicidad es salud, y dirige la atención hacia las fortalezas humanas para lograr el optimismo.
Estudiosos de estas problemáticas insisten en que hay nuevas vías de intervención para la ansiedad y depresión, potenciando las emociones positivas para prevenir la aparición de enfermedades.
Nos catalogan como animales sociales y las relaciones íntimas y plenas con otras personas resultan claves muy importantes, pues según la psicología, la felicidad no depende mucho de factores externos; no obstante, las estadísticas revelan que la mayoría de los seres humanos, cuyas necesidades están cubiertas, se encuentran muy satisfechos con su vida.
Aunque estamos de acuerdo con las ventajas del bienestar material, hay consenso en que no garantizan la felicidad cuando surgen las incomprensiones, el desamor, la soledad, y tantas otros factores que se enfrentan en la existencia. |