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Defensa macrobiótica
Heidy González Cabrera
Colaboradora de Radio Rebelde
26 de Marzo de 2009, 1:19 pm.
La Habana, Cuba.- Adelgazar parece ser una premisa de estos tiempos, ante la antiestética imagen generada por la obesidad, tendencia que la Organización Mundial de la Salud define como la epidemia del siglo.
Históricamente, la comida vincula necesidad física y placer. Y la mayoría selecciona lo que más gusta y su economía permite adquirir, casi siempre dentro de un gran diapasón de productos nocivos.
Al intervenir la ciencia con la divulgación sistemática de los factores de riegos generados por la obesidad: (hipercolesterolemia, descontrol de los triglicéridos, entre otros) comenzó una verdadero flujo de dietas, algunas sin fundamento médico y con el consiguiente daño para la salud.
No obstante, es justo admitir que de una manera u otra, hay un progresivo cambio de actitud dirigido a transformar los hábitos alimentarios, y mayor atención a la escala de nutrientes, y por ende, a decidir cuál es la dieta más favorable.
Este “boom dietético” incentivo el número de vegetarianos en cualquiera de sus variantes, acordes a los movimientos ecologistas del mundo que preconizan la importancia de los cultivos sustentables con técnicas orgánicas que eviten daños, tanto para el medio ambiente como para los seres humanos.
Justo en ese punto, empieza a crecer la aceptación de una dieta-terapia cuestionada, polemizada, y sin temor a equivocarnos, nada novedosa pues sus raíces se pierden en los principios de la milenaria medicina tradicional china…
La dieta macrobiótica
El término asocia dos palabras griegas Macro (grande), y Bio (vida) y su esencia radica en el consumo de cereales integrales, legumbres, hortalizas, algas marinas, y en su preparación ausencia de elementos químicos.
Divide los alimentos en dos grupos, ácidos y alcalinos, pero hay un tercer grupo que por sí solo o en armonía con otros, compone un medio corporal neutro, un ambiente que no tiene carácter ácido ni básico, cuyo pH - Equilibrio entre ácidos y alcalinos- se acerca al de la sangre (7,4, ligeramente alcalino). Precisamente esos, los neutros, son los alimentos seguros, y su consumo es una regla de oro de la dieta macrobiótica.
Otra pauta primordial es la presencia de los cinco sabores básicos: salado, ácido, amargo, dulce, y picante. O lo que es igual, un menú que cuente con esos cinco aspectos imprescindibles para la energía de los órganos vitales del cuerpo: riñón, hígado, corazón, vaso-páncreas, y pulmón. Si uno de ellos no está presente, o aparece en demasía, el sistema pierde equilibrio.
No olvidemos que la concepción oriental de la salud entiende las enfermedades como desequilibrios energéticos (yin y yang) y los alimentos como fuentes de compensación.
Alimentos Yin
Deben consumirse poco, pues su energía es debilitante: azúcar, miel, bebidas alcohólicas, frutas tropicales como el plátano, mango, papaya, piña, sandía, ciruela, verduras como las papas, berenjena, tomate, ajo y remolacha, lácteos, pan blanco, embutidos, carne, huevos, almejas, vitamina C, especias, alimentos procesados, conservas, colorantes o ingredientes químicos.
Alimentos Yang
Alimentos necesarios de energía es tonificante: cereales (trigo, centeno, maíz, cebada, mijo, avena), legumbres, algas marinas, ocasionalmente pescado, vitaminas A, B6, D, E y K, y vegetales cultivados sin pesticidas, en huertos caseros. Es muy importante preparar los alimentos al vapor y sal marina no yodada.
Principios de la dieta macrobiótica:
-Suprimir los alimentos industriales, azúcar, conservas, colorantes, huevos.
-Cocinar los alimentos con aceite vegetal o agua, en recipientes de barro cocido, pyrex o de hierro esmaltado.
-Utilizar sal marina no refinada ni enriquecida.
-Abstenerse de frutas y verduras cultivadas o tratadas con abonos químicos.
-Evitar alimentos procedentes de países alejados de donde se vive.
-Comer preferentemente las verduras de cada estación.
-Evitar las hortalizas Yin, como patatas, berenjenas y tomates.
-No tomar especias ni ingredientes químicos.
-Prohibido el café; sólo admite beber té de China natural y té japonés.
- Muy recomendados los cereales: arroz completo, trigo, alforfón, centeno, maíz, cebada, mijo, cocidos o crudos, hervidos o salteados, al horno o a la crema.
-Reducir ingesta de líquidos.
-Masticar muy bien cada bocado
Conclusiones:
El objetivo de la macrobiótica no consiste en obsesionarse con la comida ni con la salud. Simplemente busca comprender cómo actúan los alimentos en nuestro organismo para resistir el cansancio y las condiciones climáticas adversas, producir buen rendimiento, afectividad y prosperidad tanto ética como material. |