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Una joya de la medicina cubana
19 de Junio del 2009, 12:25 p.m.
La Habana, Cuba.- Las enfermedades infecciosas, mal llamadas tropicales, representan el 45 por ciento de todas las muertes en los países pobres y en el sector infantil son responsables del 63 por ciento de los decesos, pero en Cuba no constituyen un problema de salud, afirmó el doctor Gustavo Kourí, director del Instituto de Medicina Tropical Pedro Kourí (IPK), en La Habana.
En declaraciones a Prensa Latina, el experto destacó cómo la implementación de un sistema nacional de vigilancia epidemiológica, de cobertura nacional, para las enfermedades infecciosas y parasitarias, permitió disminuir la mortalidad por esas afecciones en la isla.
Explicó que el país eliminó desde el pasado siglo el cólera, la fiebre amarilla, peste bubónica, viruela y filariasis bancrofti, y que la Isla está en condiciones de erradicar la lepra. Sería uno de los pocos países del mundo en lograrlo, acotó.
En la actualidad el índice de prevalencia de esa enfermedad en la nación es muy bajo, 2,1 por cada 100 mil habitantes, por lo que ya no se considera un problema de salud.
La lepra es una afección típica de la pobreza, que afligió a la humanidad desde tiempos inmemorables. Afectó en un momento dado a todos los continentes y dejó tras sí una imagen terrible en la historia de mutilación, rechazo y exclusión de la sociedad, expuso Kourí.
Sin embargo, la misma no es más que una dolencia poco contagiosa y curable, sobre todo cuando se diagnostica precozmente. Cualquier persona puede adquirir la enfermedad, agregó.
En 1960 el Ministerio de Salud Pública cubano creó la Sección de Lepra; en 1962 se puso en vigor el Primer Programa Nacional de Control de la Lepra, el cual ha sufrido diversas modificaciones y actualizaciones, pero se preservan los principios básicos de control, aseveró.
Por otra parte, el especialista destacó el programa cubano de vacunación contra 13 enfermedades, y gracias al cual se eliminaron o erradicaron nueve dolencias infecciosas, entre las que sobresalen: poliomielitis, paludismo, tos ferina, rubéola, tétanos neonatal, difteria, sarampión y síndrome de rubéola congénita.
Mencionó las bajas tasas de otras que dejaron de constituir un problema sanitario: tétanos, infecciones por Haemophilus influenzae tipo B, hepatitis B y meningitis meningoccócica.
Destacó el impacto de la vacuna cubana contra la hepatitis B, el programa de salud para erradicar la tuberculosis pulmonar, así como las acciones que se desarrollan para evitar la expansión del dengue. Recalcó que Cuba no es país endémico de dengue.
Kourí manifestó que ahora la nación tiene otros retos en el área epidemiológica: prevención de la resistencia antimicrobiana, infecciones respiratorias agudas, el VIH sida y otras infecciones de transmisión sexual.
El doctor Kourí no quiso concluir sus declaraciones sin antes exponer los logros y resultados de la institución que dirige, la cual acaba de cumplir 70 años de fundada.
Indicó que todos los laboratorios de referencia para patógenos humanos dentro del sistema nacional de salud pública están en el IPK, donde se realizan más de 100 mil determinaciones anuales (microbiológicas y parasitológicas).
Importante también es el hecho de que los ensayos clínicos de las vacunas desarrolladas en el país se han hecho en tan prestigioso recinto, el cual reúne a cuatro centros colaboradores de las Organizaciones Mundial y Panamericana de la Salud: control de vectores, enfermedades víricas, tuberculosis y otras mycobacterias, y dengue, reveló.
El IPK, considerado por muchos como una joya de la investigación en Cuba, tiene un programa de residencia en medicina y ofrece maestrías y doctorados en virología, bacteriología, parasitología, control de vectores, epidemiología y enfermedades infecciosas. (PL) |