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Aumenta proyecto artístico para niños con síndrome de down
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4 de Enero de 2010, 6:58 p.m
Pinar del Río, Cuba. - Con amor y esperanza, proyecto artístico para enseñar la técnica del grabado a niños cubanos con síndrome de down se extiende hoy a talleres de artesanía que acogen también como aprendices a los padres de los pequeños.
Surgido hace una década en esa occidental provincia, la iniciativa beneficia a una veintena de estudiantes con necesidades educativas especiales, capaces ya de crear obras de arte desbordadas de colores con la ayuda de pinceles y prensas.
El programa convirtió en artistas a personas que demostraron ser muy originales y talentosas, afirma el pintor Jesús Carrete, iniciador de esa experiencia.
Figuras humanas, el gallo que despierta al vecindario, paisajes y personajes de cuentos infantiles asoman en los grabados de los artífices, que realizaron más de 30 exposiciones colectivas, entre las que sobresalen salones internacionales en España, Alemania y México.
Ahora, agrega, incursionamos en diversas manualidades como el tejido y próximamente comenzaremos a trabajar con el barro.
El papel y el cartón son otros de los materiales empleados para confeccionar objetos con un sello distintivo, confirmó Coralina Hernández, coordinadora del proyecto.
Otra de las novedades es la inclusión de los familiares, mamá y papá principalmente, con el fin de que continúen en sus hogares el proceso de enseñanza.
"Mi hija Lianna, quien nació marcada por el Síndrome, me inspiró a promover esta labor en el centro escolar donde estudia; el propósito inicial era motivar a varios adolescentes para que se sintieran útiles y felices tanto en la escuela como en la casa", recuerda el maestro.
El pintor Carrete explica que los primeros dibujos mostraron el genio oculto de niños diferentes, luego las matrices entintadas llegaron a las prensas hasta que surgieron las estampas, pequeñas pero muy coloridas, reflejo de la alegría que los acompaña.
Diez años después, agregó, los resultados rebasan las expectativas fundacionales, ya que el proceso creativo permitió elevar la autoestima de los 23 integrantes del grupo, y todos mejoraron su capacidad de comunicación y las posibilidades de integración social.
Especialistas en defectología, psicólogos y trabajadores sociales, se unieron voluntariamente a esta iniciativa, de resultados conmovedores, aseveró Carrete. (PL) |