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Juan Manuel Olivares Chávez
Corresponsal de Radio Rebelde
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Décimas a Anabelle o piropos en verso improvisado
19 de Junio de 2009, 11:45 a.m.
Las Tunas, Cuba.- Lo que tiene de inimitable y de incomparable la poesía oral improvisada es que nos permite asistir al nacimiento de la poesía; nos permite ver el proceso de la creación poética que es intelectual por naturaleza, se convierte en un fenómeno físico: se ve, se oye, se hace sensitivo y se puede explicar.
El antropólogo de Islas Canarias Maximiano Trapero en el XIII Festival de La Huella de España en Cuba, celebrado el primero de Julio del 2001 en homenaje al cumpleaños 172 de Juan Cristóbal Nápoles Fajardo explicó que pocas manifestaciones culturales identifican mejor a los dos pueblos de Canarias y de Cuba que la décima.
“En Canarias se recitan y se cantan infinidad de décimas que nacieron en Cuba y que fueron traídas a sus tierras por los miles de isleños al regreso de su periplo migratorio. Y a la inversa, en Cuba se tiene por cierto que la décima popular cantada y recitada se implantó en aquellos lugares en donde mayor número de emigrantes canarios se asentaron.”
“Un producto de ida y vuelta suele decirse, y es cierto. Ni la décima canaria existiría sin Cuba, ni la décima cubana sería igual que la que es sin los miles y miles de canarios que hicieron del mar un camino seguro para llegar a las tierras de promisión de las zonas tabaqueras y de la caña de Cuba donde se enraizaron y crearon la noble y respetada condición de isleños.”
“Canarias y Cuba: Dos pueblos y un corazón”, rezó el cartel anunciador de aquellas jornadas conmemorativas de la huella canaria en Cuba. Así es en verdad. Una verdad que se ha repetido innumerables veces y que se ha proclamado igualmente en verso y en décimas.
En esta historia traída a las páginas de un libro Maximiano se acogió a una décima para corroborarlo, para celebrarlo con orgullo y satisfacción plena: es el Indio Naborí. El más alto de entre los poetas que han dedicado su genio creativo a la décima:
Una canaria en Martí
Nos dio un genio visionario
Y del cuchillo canario
Salió el machete Mambí.
Unimos trigo y maní,
Aguardiente y grano de uva.
Y por tanto amor que incuba
Esta unión de corazones,
No son siete los montones:
Ocho son, contando a Cuba.
Se celebraba aquí uno de los Festivales Internacionales sobre la Décima y el Verso Improvisado que, con motivos de las Jornadas Cucalambeanas, reúne en esta ciudad a muchos poetas improvisadores del mundo hispánico y , desde luego, a los más importantes repentistas e investigadores cubanos.
En la página 12 del libro Décimas a Anabelle, editado por el investigador canario Maximiano Trapero en el 2001 este autor narra:
Estábamos en El Cornito, la histórica finca de El Cucalambé –paraíso de floresta y de bienestar para quien guste del campo-,donde tradicionalmente se celebran estas fiestas campesinas, digamos en una canturía o en un espectáculo de danza, al aire libre, como todo lo que allí se hace, y de pronto una tormenta tropical hizo que, a la desbandada general, cada uno buscara refugio provisional donde pudiera; y unos cuantos corrieron a una cabaña de las que sirven de albergue a los participantes en las Jornadas, entonces ocupada por Raúl Herrera.
Allí pudieron refugiarse quince o veinte personas, entre ellas, varios poetas; Y como la imaginación de los repentistas es tan portentosa y las ganas de decir versos tan irrefrenable, empezaron a improvisar, sobre cualquier cosa, sobre la lluvia inoportuna, sobre la carrera apresurada del que cruzaba la plaza en busca de cobijo, sobre la caída o el traspiés de quien corría sin mirar, etc.
Y como tampoco la guitarra oyendo versos, puede tener en silencio sus cuerdas, empezó a sonar, y las voces de los poetas se hicieron entonces canto y fue la fortuna quien hizo que entre los albergados estuviera una mujer, una bella mujer de Costa Rica que robó la presencia de la lluvia para convertirse en poesía.
Algo similar pudiera ocurrir en la XLII Jornada Cucalambena y el XVI Encuentro Festival Iberoamericano de la Décima y el verso improvisado señalado para los días del 29 de junio al 5 de Julio, cuyo evento científico convocó a seguir indagando sobre las huellas de España en la cubanidad. |