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Hambre y cambio climático, deuda de las naciones ricas con los pobres
Astrid Barnet
Colaboradora de Radio Rebelde
web@radiorebelde.icrt.cu
11 de Enero del 2010, 3:20 p.m.
La Habana, Cuba.- Un reciente informe trimestral Perspectivas de cosechas y situación alimentaria, publicado por la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), destaca que unas 31 naciones del Orbe manifiestan un alto por ciento de inseguridad alimentaria, a la vez que los precios de los alimentos permanecen altos, no obstante la magnífica cosecha mundial de cereales del pasado año.
El Informe significa en particular la situación existente en África Oriental, donde problemas como la sequía y los conflictos bélicos internos han provocado “a unas 20 millones de personas a requerir ayuda de emergencia”. Y cita países como Kenya donde la producción de maíz se verá reducida un 30 por ciento durante 2010, comparada con el año anterior, “mientras que unos 3,8 millones de habitantes de ese país sufren de inseguridad alimentaria”.
Otro caso es el de Etiopía, donde el número de personas que urgen de ayuda alimentaría de emergencia se incrementó de 5,3 millones en mayo de 2009 a 6,2 millones en octubre y, con perspectivas, de que dicha cifra aumente durante el año en curso.
Igualmente, otro reciente informe, pero del Programa Mundial de Alimentos (PMA), recuerda que las tres cuartas partes de los más de mil millones de hambrientos en el mundo son campesinos pobres, “población que sufrirá mayormente las consecuencias del recalentamiento planetario por calamidades como sequías e inundaciones.
El documento titulado "El cambio climático y el hambre en el mundo. Responder al desafío"señala que hasta 2050 el porcentaje de personas desnutridas en el mundo podría aumentar de 10 a 20 por ciento, y destaca la necesidad de implementar programas específicos de desarrollo sustentable, vinculados a "la utilización de los recursos de la tierra para producir comida", sin empeorar aún más el medio ambiente.
Al referirse a los biocombustibles, producidos por países como Brasil, el PMA consideró que, aunque por un lado disminuyen la contaminación ambiental, es necesario continuar las investigaciones en curso para determinar sus desventajas.
Al mismo tiempo, y como la producción de biocombustibles exige una mayor utilización de áreas cultivadas, el organismo significa la necesidad de que esto no ocurra en desmedro de las superficies destinadas al cultivo de alimentos, "sobre todo pensando en que nuestra población será de más de nueve mil millones en cuarenta años".
Período en que habrá nuevos desafíos para garantizar una nutrición adecuada y, por tal, plantea un nuevo círculo vicioso de la pobreza a resolver.
Otro problema indisolublemente ligado a la crisis alimentaria es el cambio climático. Al respecto, habría que recordar el reciente evento sobre el tema Cambio Climático, efectuado en Copenhague, Dinamarca, y las declaraciones del presidente de Bolivia, Evo Morales quien –como expresara el compañero Fidel Castro--, “expresó profundas verdades que emanan de la cultura milenaria de su raza”. Y continuaba puntualizando Fidel: “...Explicó que el cambio climático no es la causa sino el efecto, que estábamos en la obligación de defender los derechos de la Madre Tierra frente a un modelo de desarrollo capitalista, la cultura de la vida frente a la cultura de la muerte. Habló de la deuda climática que los países ricos deben pagar a los pobres, y devolverles el espacio atmosférico arrebatado...”
Cultura, espacio e identidad por las cuales el ALBA continúa siendo un bastión de reivindicaciones económicas, políticas y sociales en Nuestra América. |