
Al táper ese envase de plástico —ya resulta imprescindible en nuestros hogares —, nos referimos en un reciente comentario. Sin embargo, en esta oportunidad volvemos sobre el tema a fin de brindarle algunos consejos gracias a los cuales Usted podrá alargar su vida útil.
Ante todo, lávelo tan pronto consuma los alimentos que contiene. ¿La razón? Las grasas se adhieren, irremediablemente al plástico, sobre todo al enfriarse. Por una parte se está expuesto entonces a los malos olores, y por otra, a que aparezcan bacterias. ¿Qué no puede fregarlo de inmediato? pues enjuáguelo con agua.
Si al lavar el envase con agua y abundante detergente aun quedasen olores utilice vinagre blanco, déjelo reposar durante tres minutos, y vuelva a lavar con agua y jabón.
No recurra a estropajos abrasivos pues pueden rayarse las paredes o el fondo del táper, y en los cortes producidos podrán incrustarse, con facilidad, restos de comida y bacterias. Cuando decida guardarlo sin usar, recurra a la sal común, ideal para eliminar tanto olores como la humedad. Por supuesto, retírela antes de volver a usar el cacharro, y airéelo.

Otra forma de eliminar los malos olores es sencilla: mezcle bicarbonato con agua tibia y unte la pasta obtenida en la fiambrera. Espere un día y lave el táper.
Le recordamos que la palabra táper (plural: táperes) es la adaptación española del anglicismo tupper, que hace referencia a los recipientes de plástico popularizados por la empresa Tupperware. Aunque en la lengua de Cervantes existen otros vocablos como fiambrera, tartera, tarrina o lonchera que pueden aludir a recipientes similares, el uso mayoritario de la palabra táper se ha impuesto sobre todos estos. Sin embargo, en Cuba, el término táper no es de uso común.
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