
Quizás usted, como la inmensa mayoría de los cubanos, asocie la zanahoria (Daucus carota) con una apetitosa ensalada, como acompañante de arroces o también como un eficaz espesante de sopas y potajes; sin embargo, con esa bienal de la familia de las umbelíferas, podemos realizar otros muchos platos muy sabrosos y nutritivos.
Uno de ellos es zanahorias en tentación, que estamos convencidos le resultará muy fácil de preparar y satisfará a todos en casa.
Para cuatro raciones necesitará: cuatro zanahorias medianas; tres cuartas tazas de agua; tres cucharadas de azúcar blanca; una cucharada de aceite; dos cucharadas de jugo de naranja; una cucharada de vino seco; una pizca de sal; y la cáscara de una naranja.

Lave muy bien las zanahorias, ráspelas y córtelas a lo largo en cuatro partes; póngalas a hervir en el agua con sal y una cucharada de azúcar. Cocínelas hasta que se ablanden, sin sobre cocinarlas, y escúrralas.
Pase las zanahorias por el aceite bien caliente, y deje que adquieran un ligero color dorado. Añada el resto del azúcar, el jugo de naranja, el vino seco y la cáscara de naranja. Ponga a cocinar durante treinta minutos a fuego lento, hasta que estén acarameladas.
Le recordamos que la zanahoria es rica en betacaroteno que además de potenciar la vista favorece la buena digestión y protege del cáncer. Posee vitaminas A, C y E en grandes cantidades; en cuanto a minerales cuenta con magnesio, calcio, fósforo, sodio, potasio y hierro, entre otros. Resulta excelente para quienes padecen de estreñimiento debido a su contenido en fibra.
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