
Tradicional resulta, tanto en nuestros campos y ciudades, el comenzar la jornada diaria con la ingestión de una tacita o una taza de café, así como para brindarlo – a cualquier hora- a los amigos o a las visitas como cubana muestra de cortesía.
Y aunque por nuestros lares estamos habituados a consumirlo solo o acompañando a la leche también podemos utilizarlo como un ingrediente más en numerosas recetas, ya sean dulces como saladas.
Si se decide, le garantizo que no se arrepentirá, le brindamos hoy par de sugerencias para emplearlo en diversas preparaciones de repostería. Por lo pronto, pruebe a adicionarlo a helados, pasteles, natillas, rellenos de panetelas, flanes y el yogurt.
Haga la prueba y sorprenda a todos en la casa con un delicioso flan de café, un arroz con leche y café, un helado de yogur con sabor a café o simplemente échele unas cucharaditas de café al yogur o al helado, verá cómo varia agradablemente su sabor.
En todos los casos, trate siempre de preparar el café minutos antes de adicionarlo a los alimentos a fin de mantener su sabor y aroma, en la medida en que lo haga más fuerte, potenciara el gusto.
Por supuesto el café también tiene cabida en numerosos platos salados y ofrece un toque especial a las verduras cocinadas, las salsas para adicionar a carnes y mariscos todo un experimento de matices para agradar al paladar más exigente.
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