
Cuando hacemos repostería casera es fácil que en la despensa se conserven algunos paquetes de harina. La principal preocupación es conservarla en perfecto estado. Lo normal es que pueda durar varios meses sin problema, pero a veces nos sorprende con habitantes inesperados, larvas, polillas, gorgojos... Incluso paquetes recién comprados pueden parecer de estos males, fruto de una mala conservación en el comercio, humedad, temperaturas cálidas.
Normalmente las despensas son espacios con poca luz, secos y con una temperatura no muy cálida, pero todo depende de donde estemos. La harina necesita estar bien envasada, con poco aire, y en un ambiente seco y fresco. Una forma de que la harina tenga mayor duración es guardarla en el frigorífico, pero ¿sabíais que la harina se puede guardar en el congelador?
Puede decirse que la harina se puede congelar con el objetivo de prolongar su vida útil, aunque su contenido en agua apenas es apreciable. Recuperarla para poder utilizarla es muy fácil, basta con dejarla unos minutos a temperatura ambiente. Ahora bien, conviene no abrir el recipiente o el paquete hasta que la harina se haya atemperado, pues la humedad del aire se condensaría en la superficie fría y se afectaría el sabor.
Para congelar harina se pueden utilizar tarros de vidrio que cierren herméticamente, también bolsas de congelación siempre procurando que quede el mínimo de aire posible en el interior.
Web premiada con el Premio Internacional OX 2016