
En algunos países suele llamarse anacardo, caguil o merey, pero en Cuba todos le dicen marañón y en la religión afrocubana, los dueños son Oshún, Inle y Changó. Se le considera “la fruta de la memoria”, porque ayuda a las funciones del cerebro, aunque su beneficio a la salud humana es más amplio. Su origen viene del nordeste de Brasil y del sur de Venezuela y es una fruta que sobresale por sus propiedades nutricionales y medicinales. Su nombre científico es “Anacardium occidentale”.
La fruta en cuestión tiene dos partes: el seudo fruto y la nuez. El primero carnoso con un sabor un tanto ácido, la segunda, más atractiva, una semilla seca de color grisáceo que gusta más. Como sus características, bondades y datos curiosos figuran, entre otros, su utilización en repostería y recomendada en la dieta alimentaria; es rica en fibra, proteínas y diversos ácidos grasos ideales para reducir el colesterol.
A las semillas tostadas se les considera un fruto afrodisíaco; esa parte está cargada de antioxidantes, vitaminas, magnesio, fósforo, zinc, cobre e hierro, además de que no tener colesterol. Se emplea lo mismo para dulces y cosméticos, que para tratar diferentes enfermedades; con el seudo fruto se hacen mermeladas, conservas dulces, jaleas, gelatinas, vino, vinagre, jugos y se consume como fruta fresca.

Las semillas contienen grandes cantidades de vitamina C y múltiples usos medicinales; también contiene vitaminas B1 y B2, la E y calcio. Fortifica la memoria y disminuye algunos trastornos renales Estas son algunas potencialidades del marañón, una fruta que no abunda mucho en las ciudades de la Isla, pero sí en los campos. El desconocimiento sobre sus propiedades pudiera ser un indicio o una explicación de porqué no es una preferencia en la mesa de los cubanos. Se afirma que Brasil y la India son sus mayores productores.
Esta fruta contiene grandes cantidades de vitamina C, la cual es muy útil para la reparación y el crecimiento de los tejidos del cuerpo. Las semillas de marañón son una rica fuente de magnesio; este es muy bueno para controlar la presión arterial alta, evitar que suframos espasmos musculares, fatiga y migrañas. Los ácidos grasos mono insaturados de la semilla (como el Oleico) se encargan de bajar los niveles de colesterol ‘malo’, y previenen que las arterias del corazón se obstruyan.
La fibra de las semillas de marañón ocasiona que quien las consuma se sienta satisfecho rápidamente, apoyando los procesos para mantener un peso ideal, pero eso no es todo porque la fibra brinda energía y acelera el metabolismo, apoyando un adecuado proceso digestivo. A su vez, refuerza los huesos y regula el tono de los nervios para mantenerlos sanos. El hierro de las semillas de marañón elimina los radicales libres (esos que dañan nuestras células) y produce melanina, un pigmento vital para una piel hermosa. Dientes fuertes y encías sanas, otro “gracias” para las semillas de marañón cuyos químicos matan las bacterias conocidas como ‘Gram’ y culpables de causar caída de piezas dentales, caries y acné.
Las semillas de marañón contienen Zeaxanthin, un pigmento antioxidante que es absorbido por la retina y la protege de la degeneración y los rayos ultravioleta del Sol. Las grasas mono insaturadas de marañón colaboran para reducir los bien conocidos triglicéridos y el riesgo de que la persona desarrolle. Las proantocianidinas (una clase de pigmento vegetal) presentes en la semilla tienen como tarea defendernos de las células que producen cáncer, por ejemplo, el de colon. Se sabe que intervienen para que las células cancerígenas no se dividan.

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