
Como ya conocemos y hemos comprobado desde hace mucho tiempo, los perros son considerados nuestros mejores amigos; porque generalmente son cariñosos y fieles a quienes los acogen en un hogar o en un centro de trabajo, y les brindan todo lo que necesitan. Pero hay que tener en cuenta que esto trae consigo nuevas responsabilidades hacia su cuidado; hay que saber cómo interactuar con él, tratar de entender su lenguaje y lograr que comprenda lo que queremos que haga. Estos son los temas fundamentales que se tratarán en este capítulo.
Para la Lic. Zoila Portuondo Guerra, una de las fundadoras de la Federación Cinológica de Cuba (FCC), lo primero que tiene que tener la persona que va a convivir con animales afectivos, en este caso el perro, es conocimiento absoluto de cómo se comportan estos seres; porque ella nos comenta que: “en múltiples oportunidades nosotros vemos que ellos realizan una acción y creemos que quiere decir algo que realmente no es, y en ocasiones adoptamos medidas injustas contra ellos”.
Es importante conocer de cerca el lenguaje y comportamiento canino, así como su raza; ya que cada una de ellas tiene un temperamento genético diferente.
“Hay razas que no son las más adecuadas para los niños, sino para personas más adultas. Lo primero es saber cómo funciona la mente canina para que después no hayan decepciones por parte del dueño”, especificó la especialista, quien también es fundadora del Terrier Club de Cuba (TCC) y del Club Cubano del Bichón Habanero; sobre esta última raza lideró su rescate y ha escrito dos libros.
Según Zoila, los ancianos son más felices con los perros de compañía Poodles, Bichones, Boston Terriers, Bulldog Francés; en fin, perros pequeños y nobles que puedan manejar. Igualmente especificó que los perros desnudos: el Xoloitzcuintle o Pelón Mexicano (el llamado popularmente Perro Chino), es formidable para todas las edades.
“Los perros son animales de manada, por eso hacen buenas ligas con nosotros. En estos grupos hay una jerarquía o una estructura; por tanto cuando se integran a una familia ellos en su mente la ven como una nueva manada, donde tiene que haber un líder que es el más poderoso y capaz. Corresponde al dueño convertirse en esa guía que necesita el perro, sino el animal toma el liderazgo y mucho más si es una raza poderosa.
“El dueño no le puede dar ese espacio. ¿Cómo se obtiene? Con adiestramiento, conociendo como tratar al perro para lograr la relación armónica, pero eso es una responsabilidad humana”, refirió la Lic. Zoila Portuondo, autora también del libro ¿Qué sabemos de perros?, de la Editorial Gente Nueva.
El comportamiento de los animales, en este caso el perro, es producto de tres factores: los genéticos, los ambientales y la educación.
Es primordial que el canino sepa interactuar de manera apropiada con su nueva familia, a pesar de sus instintos salvajes; de ahí que el ser humano debe emprender rigurosamente un proceso de adiestramiento para apaciguar ese instinto.
Para comenzar, debemos conocer que el perro está todo el tiempo atento a las acciones del líder y estudia todos los mensajes que le están emitiendo, sean verbales o no; ya que estos seres se comunican prácticamente con el uso del lenguaje corporal.
“El lenguaje corporal primeramente lo que expresa es la jerarquía dentro de una manada. Los perros que andan erguidos con su cola en alto y mucha seguridad son animales que expresan generalmente dominancia; por lo que el dueño debe permanentemente transmitirle quién es el líder.
“Es importante recalcar que ser líder no es ser tirano, son dos conceptos distintos; el líder es el que consigue de buena forma que los demás lo sigan. El castigo jamás funcionará porque entonces el perro te sigue por miedo, te obedece pero no te respeta y en el futuro puede tener cualquier reacción. Por eso los dueños deben mantener un estado emocional estable y asertivo para transmitir al perro seguridad y confianza ante cualquier situación, tanto en el hogar como en otros lugares, ya sea en la calle, en otras casas como en las consultas veterinarias”, precisó la especialista.
Además agregó que “el perro está acostumbrado dentro de la manada a obedecer a una disciplina de grupo, pero hay que dársela. Por ejemplo, un desliz que cometen las personas: darle la comida al animal y después sentarse uno a comer; eso constituye un mensaje sin palabras para el cánido de que él es el que manda. El líder de la manada es el primero que come. El líder siempre duerme en el mejor y más alto lugar; si el perro duerme en la cama con el dueño le das un mensaje, de que el animal es tan importante como la persona, y puede mañana retarte en el liderazgo y desafiarte. Eso puede traer como consecuencias, entro otras, problemas con la pareja”.
Para establecer una verdadera relación armónica hombre-perro es indispensable conocer bien la forma de vida de estos animales afectivos. Estudiar cómo se comunican y comportan resulta sumamente útil para aquellas personas que conviven con ellos.
Continuará…
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