
Imprescindible entre nosotros, y en muchísimas partes del orbe, resulta el táper, ese envase de plástico ideal y que ya se ha vuelto necesario tanto para almacenar alimentos en casa como para transportarlos hacia el trabajo, un hospital o el centro de estudios.
Por supuesto, resulta obligatorio mantenerlo limpio a fin de que cumpla cabalmente su función, es decir proteger los alimentos del deterioro químico y físico así como de la contaminación por microorganismos y otros elementos.

Antes de comprar un táper revise bien si está apto para conservar alimentos. ¿Cómo saberlo? Sencillo. Como norma lleva en la base el símbolo de un tenedor y una copa.
De igual manera cuando pueden ponerse en un lavavajillas, introducir en el microondas o si permiten la congelación presentan los logos correspondientes.
No pocas veces, ya sea por una cuestión monetaria o de simple gusto, nos resistimos a cambiar de envase, en otras palabras, queremos que nos dure toda la vida, sin embargo, existen signos que nos demuestran lo contrario, y a los cuales debemos estar bien atentos.
Entre ellos se encuentran los cortes u otras imperfecciones que pueden suponer un riesgo para la inocuidad de los alimentos; también cuando poseen manchas o restos de alimentos que no pueden eliminarse aunque dejemos el envase remojado en agua caliente y jabón; o cuando para eliminar olores hemos empleado sustancias abrasivas que hayan podido dañarlo.
Según una investigación realizada por la Agencia Nacional de Seguridad Sanitaria de la Alimentación, Medio Ambiente y Salud Ocupacional de Francia se expone que no existen riesgo si se siguen las instrucciones de los fabricantes en cuanto a cómo calentar los alimentos en ellos (potencia y tiempo de cocción). Según los especialistas, cuando no existan instrucciones específicas de cómo calentar la comida, lo aconsejable es aplicar más tiempo de calentamiento pero de baja potencia.
Y volvemos al inicio de este comentario. De acuerdo a la Real Academia de la Lengua la palabra táper (su plural es táperes) es la adaptación española del anglicismo tupper, que hace referencia a los recipientes de plástico popularizados por la empresa Tupperware.

Si bien es cierto que en la lengua de Cervantes existen otros vocablos como fiambrera, tartera, tarrina o lonchera que pueden aludir a recipientes similares, el uso mayoritario de la palabra táper se ha impuesto sobre todos estos. En Cuba, el término táper no es de uso común, hasta donde conocemos.

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