
Desde el inicio de su existencia, el hombre ha luchado por enfrentar y dar solución a innumerables problemas de su actividad cotidiana. Entre ellos, muchos que nos parecen difíciles de afrontar pero que con grandes dosis de inteligencia, persistencia y creatividad, nos abren nuevos horizontes. Es por ello que, en este espacio, tratamos de compartir con usted algunos consejos ante esas múltiples “demandas”.
La Olla de presión
En otros tiempos las cocineras cerraban las ollas con masa de pan. O ponían un peso encima. Creemos encontrar en este método casero el origen de la olla a presión. El cierre hermético de su tapa evita la pérdida de sabores, y, como necesita muy poca agua para la cocción conserva todas las sustancias nutritivas de los alimentos. Parecía cosa de brujas que platos de elaboración larga y complicada pudieran estar listos en la tercera parte de tiempo y sin perder su sabor.
Los platos así cocidos son más sabrosos y aromáticos, y las verduras no pierden color ni vitaminas.
Otra de las cualidades de la olla a presión es su poder para cocinar carnes duras, con la misma facilidad que se cocen el arroz, las legumbres, las pastas, los pescados. Simplemente hay que saber manejarla.
La olla a presión no sólo ahorra tiempo, sino también energía, ya que correctamente empleada, por su modalidad funcional, consume solo la mitad de gas o de electricidad que las cocciones de tipo convencional.
La explicación es sencilla: en un recipiente herméticamente cerrado, la temperatura de 100 grados centígrados se alcanza con facilidad, porque se evita la pérdida de calorías que ocurren en un recipiente abierto o cerrado en forma no hermética.
Otra de las ventajas (independiente de las virtudes que conservan o adquieren los alimentos preparados con la olla a presión), se relaciona con el buen humor: como se cocina en forma muy limpia, el ama de casa evita tener que limpiar, guardar, frotar y quitar grasa de todos los recipientes empleados, paredes y rincones.
Cómo partir nueces
Poner las nueces en un tazón para microondas tapado, calentando a temperatura alta hasta que el agua hierva. Retirar del horno y dejar reposar unos minutos.
¿Manos enrojecidas?
Pueden desinflamarse sumergiéndolas en una infusión de té o de tilo frío durante cinco minutos. Luego, les aplicas crema suavizadora.
Sopa de arvejas
Ingredientes
3/4 kilo de arvejas secas
2 cdas. de manteca
1/2 taza de leche
1/2 cebolla
Caldo para 8 personas
Unas ramas de perejil
Pan frito
Preparación
Las arvejas se ponen a remojar desde la víspera. Ya remojadas, poner a cocinar en caldo hasta que se deshagan. Colocar en una olla un trozo de manteca y colocar al fuego para freír un poco de perejil y la cebolla cortada fina. Freír un poco hasta que se cocine la cebolla pero sin que dore, luego agregar las arvejas cocidas y pasadas por un colador. Dejar hervir de nuevo y retirar para agregarle la leche. Servir adornando cada plato con pan frito (rinde 8 porciones).
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