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Una parte de la naturaleza queda atrapada en los interiores y jardines de las casas cuando sembramos alguna planta en esos lugares.
Existen formas de mantenerlas lozanas; una de ellas es preparar fertilizantes orgánicos que le aportarán nitrógeno, fósforo, potasio, calcio, magnesio o zinc.
Expertos en el tema recomiendan combinar estos abonos para asegurarse de que reciban todos los nutrientes que necesitan. Puede aplicarse de forma alterna las siguientes recetas:
Se utilizan cuatro cáscaras de plátanos maduros y un litro de agua; a continuación, se cortan las cáscaras de plátano en trozos y se colocan en el vaso de la licuadora, se agrega el agua y se mezcla; luego de colarlo se tiene un líquido fertilizante.
Es importante aplicárselo a la planta cuando esté en floración o tenga frutos; que es el momento que necesita el potasio que le aportan las cáscaras del plátano.

Otro de los abonos naturales se obtiene con una cucharada sopera de lentejas y cuatro tazas de agua; se pone el agua y las lentejas en un recipiente de plástico o de vidrio, se tapa y espera unos cuatro días para dar tiempo a que germinen las lentejas. Luego se pone en la licuadora con el agua, se mezcla y cuela con un colador normal de cocina.
A continuación, botaremos la parte sólida y quedará un líquido espeso que será el abono. Debemos proceder a diluirlo en un poco de agua en una proporción de una taza del líquido en cuatro tazas de agua. El resto podemos desecharlo.
Este abono suministra de oxina a la planta lo que favorece el crecimiento de las raíces que a su vez garantiza un mejor desarrollo.
Si quieres improvisar una regadera con una botella de plástico le puedes hacer agujeros en la tapa para que salga el líquido fácilmente.

Otro beneficio para las plantas se obtiene con la cáscara de tres o cuatro huevos y un litro de agua: se trituran las cáscaras de huevos ligeramente con las manos y se colocan en la licuadora a la que se agrega el agua. Se mezcla y tienes un fertilizante para las plantas cargado de calcio.
El pelo es una excelente fuente de nitrógeno, por lo que es perfecto para las plantas y el jardín; usa el de tu mascota, o el de las personas que queda atrapado en el cepillo. La mejor forma es mezclarlo con tierra del jardín o tierra de abono; se coloca directamente en el suelo, cerca de la raíz de la planta.
Recibimos beneficios espirituales de las plantas cuando vemos que prosperan ya sea en macetas o en la tierra; más aún al ver que le surgen nuevas hojas, retoños y flores que dan alegría y entusiasmo a las personas, por lo que se merecen cuidarlas con esmero.
Las plantas ornamentales necesitan una buena dosis de paciencia y amor de los dueños, quienes, además de atenderlas con dedicación, prestarán atención a quitarles las hojas secas, así como, estar atentos a los lugares donde se colocan y la cantidad de agua que requieren para crecer hermosas.
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