
Pudiera parecer una exageración pero no es así, se trata tan solo de una medida de precaución aplicable tanto para las personas muy sensibles, en particular los niños, lo ideal es lavar las prendas de vestir nuevas antes de usarlas.
Lo cierto es que esas ropas suelen tener, y de hecho tienen, restos de productos químicos utilizados durante el proceso de fabricación y transporte, a lo cual puede añadirse el manoseo por parte de potenciales compradores que tocan o se prueban las piezas en los comercios.
No pocos trajes y ropa de cama cuentan con una etiqueta que señala la necesidad del lavado antes de usarla sobre todo porque el exceso de tinte podría pasar a otras ropas o incluso a la piel, lo cual podría conllevar a problema para aquellas personas alérgicas o sensibles.
Por ejemplo, en los talleres textiles se recurre a empleo de anilinas y a los colorantes azoicos, usados para crear casi todos los matices de los textiles sintéticos, o a sustancias como el formaldehido para conservar mejor la ropa durante el transporte, y en no pocas ocasiones pueden causar dermatitis por contacto a algunas personas.
En el caso de la ropa interior, los trajes de baño, así como con la destinada a los bebitos le recomendamos, con mucha mayor insistencia, el lavado previo antes de su uso todo ello con el fin de eliminar los productos utilizados para realzar su apariencia, a lo que debemos sumar el coctel de microorganismos derivada de su fabricación, comercialización, además del posible contacto que hayan tenido con otras personas.
En el caso particular de la ropa de los niños pequeños los especialistas sugieren el empleo de jabones neutros y suaves, prescinda de detergentes – a menos que sean especiales, suavizantes y quitamanchas. ¿La razón? Poseen sustancias químicas susceptibles de provocar reacción en la frágil piel del bebé. Y algo bien importante en todos los casos: enjuague con abundante agua.
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