
Recientemente, nos referimos a varias formas de preparación de los huevos, esos auténticos “salvavidas” en nuestros hogares. En esta oportunidad le brindaremos tres maneras con las cuales logrará sorprender a todos en la casa.
Comenzamos por escalfados. Ponga a la candela un bol o cazuela con agua y vinagre (sin sal). Una vez que hierva, introduzca el huevo con suavidad. El ácido del vinagre en el agua evitará que la clara se disperse.
Mientras, sostenga la clara con una espumadera, y con ella envuelva el huevo. Deje que la clara se cuaje, pero ojo, cuidando que la yema se mantenga líquida. Seguidamente, saque el huevo y échele agua fría, ya fuera de ella quite las rebabas. Seque el huevo y colóquelo como acompañamiento de alguna salsa, o como guarnición de algún plato.
Para preparar los llamados huevos al plato debe utilizar cazuelitas de barro o unos platillos de acero inoxidable, untados de mantequilla. Coloque los ingredientes —resultan ideales lascas de jamón, jamonada, de carnes ya cocinadas, o simples rebanadas de pan— y el huevo cascado, y lo pondrá en el horno o sobre la plancha según desee. Puede echarle unas cucharaditas de puré de tomate, de queso rallado o de salsa bechamel.
Por último, otra versión son los denominados huevos cocotte. Estos se preparan dentro de un recipiente llamado cocotera —de cerámica, silicona u otro material resistente al calor— el que untará con mantequilla y, dentro de él, pondrá el huevo.
La cocotera se colocará dentro de otro recipiente al baño María y se pondrá al horno durante 2 o 3 minutos. Si deseo acompañar su platillo con una guarnición, deberá introducirla en la cocotera y echar el huevo por encima.
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