
Ideal para darle un toque distintivo a las carnes, los pescados o los vegetales resulta la vinagreta, un aliño muy sabroso y sobre todo fácil de preparar en la casa.
¿Qué se necesita? Resultan imprescindibles el aceite –puede ser de girasol, soya o de oliva-, el vinagre – en sus múltiples variantes- y sal; debe velarse por la proporción adecuada, es decir, tres medidas de aceite por una de vinagre, más sal al gusto – le sugerimos no abusar de ella-.
Con ayuda de un tenedor, son mejores los de madera o plástico, bata todos los ingredientes hasta obtener una consistencia cremosa, si no desea emplear vinagre sustitúyalo por jugo de limón o de otra fruta cítrica eso sí, obtendrá una mezcla mucho más suave.
En dependencia de los productos utilizados esta salsa emulsionada tendrá diferentes características, así se recurre al aceite de oliva virgen tendrá una vinagreta más densa que cuando se usa aceite de girasol.
Una excelente opción es emplear aceites aromatizados, para lograrlos puede macerar varios dientes de ajo, adicionar hojas de albahaca, tomillo u otras especies, de acuerdo a sus gustos y posibilidades, estas adiciones ofrecerán sabores muy interesantes para realzar sus comidas. Algo similar puede hacer con el vinagre que también es factible de aromatizar con tomillo, estragón, o pequeños pedacitos de frutas.
Según los expertos, las vinagretas guarnecidas constituyen un muestrario de sabores y texturas; por ejemplo para aliñar una ensalada de pollo podrá agregar maní tostado, y otros frutos secos, y por último un poco de cebollino recién picado. ¿Qué más incorporarle? Agréguele una cucharadita de mostaza.
Si la ensalada tiene pescado pues a la vinagreta podrá incorporarle pequeños trozos de piña, de mango o mango; en el caso de una ensalada de vegetales en exclusiva – pruebe con la de tomates- la vinagreta clásica se enriquecerá con trocitos de ají, ajo porro, cebolla, ajo…
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