
Si trabajas sentada detrás de un escritorio o parada tras un mostrador, hay grandes posibilidades de que sientas que estas condiciones laborales no te ayudan a mantenerte en tu peso ideal o cargan demasiado tus hombros.
El sedentarismo, la monotonía y la ansiedad son solo algunas de las causas. Por eso, te recomendamos tomar las riendas de tu vida laboral y añadir estos hábitos para prevenir el aumento de peso en el trabajo y que te falte la salud.
Elige una gran ensalada como almuerzo en lugar de comida rápida o platos pesados, haz una ensalada casera y llévala al trabajo como almuerzo.
A la hora de almuerzo no te limites a entrar a Facebook o ir de compras, es hora para quemar algunas calorías extra. Sal a caminar, a pasear en bicicleta o camina a otras oficinas. Dedica tiempo cada día a hacer ejercicio previene el sedentarismo, y también le da a tu mente un descanso y alivia el estrés.
Olvídate de los expendedores de golosinas y de las múltiples tentaciones que ofrece el kiosco de la esquina. La mejor forma de evitar esas tentaciones es teniendo siempre a mano bocadillos saludables en el refrigerador de la oficina o en el cajón de tu escritorio.
¿Sabías que una lata de refresco común contiene alrededor de 143 calorías? Por lo tanto, beber una lata al día añade 715 calorías a tu semana de trabajo. Mantente hidratado y con energía bebiendo agua durante todo el día. La mejor forma de hacerlo es teniendo una botella de agua reutilizable en tu escritorio, y beber sorbos a menudo.
El agua no solo está libre de calorías, sino que además aumenta la sensación de saciedad, reduciendo el deseo de consumir bocadillos extra.
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