
Quien más, quien menos, casi todo el mundo ha pasado por algún momento en el que su cabello, nunca mejor dicho, “le trae de cabeza”. El pelo graso, por ejemplo, es uno de los problemas más comunes, especialmente entre personas con el cabello liso y muy fino.
Este problema se origina porque las glándulas sebáceas, que se encuentran dentro del cuero cabelludo, tienen más actividad de la normal y producen mucho sebo. Dicha sustancia se encarga de mantener el cabello y la piel hidratados, pero su exceso produce el efecto de pelo graso puede contribuir a la aparición de caspa, además las pieles acneicas son pieles grasas. Aunque este problema se debe, en parte, a factores genéticos, no es esa la única causa: cualquier cambio hormonal –como la adolescencia o el embarazo-, la dieta y los hábitos de higiene del cabello también son determinantes.
Si tienes el cabello graso debes evitar peinarlo en exceso o friccionar excesivamente el cuero cabelludo durante el lavado del cabello, pues provoca una mayor actividad de las glándulas sebáceas, y se recomienda utilizar productos específicos para el cuidado del cabello.
Otro problema muy frecuente, y que puede asociarse al cabello graso, es la caspa. La aparición de estas escamas blanquecinas es antiestética y además puede provocar irritación en la piel y otras muchas molestias. Aunque la caspa se debe a una combinación de muchos factores, las últimas investigaciones asocian la aparición de caspa con una alteración en el microbioma del cuero cabelludo, con un aumento de la levadura Malassezia furfur y la reducción de la bacteria Propionibacterium acnés.
mbos se encuentran de forma natural en nuestro cuero cabelludo, en simbiosis con nuestro organismo. Se “alimentan” de los componentes presentes en nuestro cuero cabelludo y cuando se modifica la distribución de este microbioma, pueden aparecer alteraciones como la molesta caspa. (Con información de MuyInteresante)
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