Según los especialistas en nutrición son los platos calientes, los alimentos enteros y aquellos que contienen mayor cantidad de proteínas, agua y fibra —como las verduras, legumbres, carne magra o los alimentos integrales— son los más adecuados para saciar el apetito.
Ante todo, debe saber que nuestro estómago se dilata cuando recibe los alimentos y los receptores de sus paredes internas transmiten una señal nerviosa al cerebro —a través del nervio vago— para informar de que el principal órgano del aparato digestivo está lleno y debemos parar de comer. El apetito retorna cuando el estómago se vacía, más o menos tres horas después de haber comido.
De acuerdo a experimentos efectuados en hombres y mujeres con más de una treintena de alimentos se registró que la mayor capacidad de saciar la tenían los alimentos ricos en proteínas, fibra y agua. Las frutas y verduras –sobre todo la papa cocida-, las legumbres, la carne magra, el pescado, el huevo y los alimentos integrales -como la pasta, el arroz, el pan y los cereales- produjeron mucha mayor saciedad que pasteles, dulces y galletas.
Asimismo, determinaron que un plato caliente sacia más que uno frío, sumemos a ello que los ingredientes enteros también sacian más que si se consumen triturados.

Particularmente en cuanto a frutas y verduras apenas poseen calorías y contribuyen a que no se consuman otros alimentos más calóricos. Son muy recomendados los puerros dado su alto contenido en vitaminas A y C, así como en folatos.
Respecto a la papa cocida cumple la función de una verdura dado su importante aporte de fibra, la sensación de saciedad que genera y la manera en que facilita el tránsito intestinal. Se sabe que una ración de 180 granos aporta tres gramos de fibra, más del 10% del consumo diario recomendado.
En cuanto al huevo, aumentan la sensación de saciedad y es uno de los alimentos que más tarda en vaciarse del estómago. De acuerdo a estudios pudo comprobarse que comer huevos en el desayuno favorecía disminuir la ingesta de calorías a lo largo del día. De igual manera, se determinó que las personas con sobrepeso que desayunaban huevos cinco días a la semana, en vez de panes y dulces, perdían más peso.

Ahora bien, la ingesta de alimentos depende, en gran medida, de la edad y actividades que desarrollemos, de ahí que siempre sea conveniente consultar a un facultativo.
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