
Resulta un excelente sazonador pero se emplea, lamentablemente, muy poco en la cocina cubana aunque sí en cierta medida con fines medicinales. Le hablo del tomillo (Thymus vulgaris), planta perteneciente a la familia de las Labiadas.
Se sabe que en la Edad Media, el tomillo se asoció con el valor, de ahí que las mujeres tejiesen ramitas de esta planta para ponerlas en el pecho de los caballeros que iban a combatir a las cruzadas.

Su principal uso es como antiséptico pues su aceite contiene dos sustancias: timol y carvacol con conocido valor terapéutico, ambas poseen propiedades antibacterianas, expectorantes y suelen ser muy eficaces como auxiliares digestivos, de ahí que se prepare como infusión con fines medicinales.
Ideal para sazonar caldos, salsas y como acompañante de viandas y platos horneados, confiere a los platos en que se adiciona un sabor delicado muy valorado por los gastrónomos.

En esta oportunidad, le brindo una receta que de seguro hará una y otra vez en su casa pues resulta fácil, rápida de preparar y sobre todo bien sabrosa: pollo al limón y tomillo.
Para dos raciones necesita dos cuartos de pollo, jugo de un limón, tomillo, sal y orégano a gusto, aceite si es de oliva mucho mejor, y cuatro papas.

Limpie el pollo, quítele la piel si lo desea, y córtelo en cuatro partes. Póngalo a marinar durante media hora, puede ser menos, con el tomillo, el limón, y sal a gusto.
Si lo desea, hornee el pollo, si no, póngalo a cocinar a fuego mediano hasta que esté hecho, dándole vueltas para que la cocción sea pareja.
En una fuente ponga las papas hervidas y cortadas en rodajas y rocíelas con una mezcla de aceite y orégano, y en el centro el pollo.
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