
Aunque conozco de sobra sobre su valor nutricional –incluso hace muy poco científicos británicos comprobaron que contribuye a disminuir la tensión arterial- detesto la remolacha. Ello tal vez se deba a que en la escuela primaria era obligatorio su consumo diario, siempre hervida, en el almuerzo.
Mas he hallado dos formas de incorporarla a la dieta casi “disfrazada”. Una de ellas es como acompañante de limonadas y otra en una bebida bien nutritiva y refrescante de la cual le doy ahora la receta.
Necesita para preparar este jugo: 300 gramos de remolacha, 400 gramos de zanahoria, puede si lo desea incorporarle 500 gramos de manzana y el jugo de dos limones.
Pele las remolachas, las zanahorias y las manzanas y píquelos o rállelos. Eche todos los ingredientes en una licuadora hasta lograr una mezcla espesa y homogénea la cual mezclará con agua muy fría incluso con hielo bien picadito. La cantidad de agua dependerá de su gusto.
Consuma esta bebida lo más pronto posible y adorne el vaso o copa donde la sirva con una rodajita de limón. Comprobará que es deliciosa.
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