
Aunque ellos resultan imprescindibles para mantener una dieta balanceada y saludable a lo largo de todo el año, en el verano resultan ideales. Nos referimos a los vegetales, pero ojo, debemos extremar la higiene en su manipulación a fin de evitar toxiinfecciones.
Primeramente, seleccione vegetales lo más frescos posibles, sin daños o magulladuras, prefiera aquellos que estén enteros y deseche los que se exhiban cortados o troceados.

Al comprarlos, manténgalos separados de otros alimentos como la carne, el pescado, el pollo o los huevos, de este modo evitará que los patógenos pasen de un alimento a otro. Al guardarlos en el refrigerador póngalos aparte en superficies bien limpias.
Para mantener su color y textura crujiente no los cocine demasiado; si adquieren a un color amarillento y su textura es demasiado blanda, significa que la cocción se ha excedido; retírelos cuando estén al dente, así mantendrá las vitaminas y los minerales.

Asimismo, no adicione mucha sal en el agua de cocción porque los vegetales no pierden sus propias sales minerales; recuerde enjuagarlos con agua fría para fijar la clorofila y mantener un color verde intenso.
Para cortarlos utilice una tabla y cuchillos bien desinfectados y recuerde preparar solamente la cantidad a consumir.
En el caso particular de las lechugas, cebollas, zanahorias, coles… retire las capas superficiales, aunque es recomendable lavarlas enteras y luego quitar las capas exteriores.
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