? “El cobarde no deja huella”

Manzanillo, Granma.- Un suspiro hondo y el pensamiento en los hijos Zayuri, de 15 y Yordan, de 14 años de edad fueron las acciones que hizo el joven Rudisel Pérez Rivero cuando le informaron que era uno de los cuatro candidatos a diputados al Parlamento cubano por este municipio de Manzanillo, de la oriental provincia de Granma.

Graduado en 2018 como Licenciado en Educación de la especialidad Profesor General Integral y miembro del destacamento de educadores que Fidel definió como “Los Valientes”, el muchacho, de 38 de años, dice que su premisa en la vida es no quedar mal porque “el cobarde no deja huella.”

Rudisel califica como orgullo, privilegio y compromiso su nominación como candidato a diputado a la Asamblea Nacional del Poder Popular.

“Es un reto porque como reto tenía la posibilidad de gestionar la resolución de los problemas comunitarios en el Gobierno municipal, pero ahora puedo llegar a hacerlo a instancia nacional. El desafío es mayor y ellos lo saben.” 

El deficiente fondo habitacional, el pobre alumbrado público y las dificultades con el abasto de agua son tres problemáticas que trata de borrar de la cotidianidad de los vecinos el delegado de la circunscripción 103 de la segunda ciudad más importante de Granma.

“Acepté la tarea y en el transcurso del tiempo me gustó trabajar con mis vecinos en la comunidad, muy diversa y ellos me apoyan, ayudan y comprenden.”

– ¿Te ha obligado a cambiar hasta la timidez que tienes?

– “Sí, claro porque el delegado tiene que caminar mucho su comunidad y sino intercambias con los vecinos no conoces sus inquietudes no pueden ayudar, no te conocen. Hay que ser consecuentes con la expresión, con la responsabilidad social que uno asume ante todos.

“Lo que más me gratifica es la hora en la que me plantean alguna situación y la manera en la que le doy tratamiento para resolverlo, me satisface saber que lo puedo ayudar, es un honor porque más que el hombro o la mano, esa persona vuelve a sonreír.”  

Cuando comienza a despuntar el alba, Pérez Rivero está listo para ir a su escuela, el centro mixto Emilio Lastres donde es jefe de enseñanza y ejemplo para compañeros y alumnos.

“Es un poco complicado porque salgo del hogar a las seis de la mañana y regreso pasadas las cinco de la tarde. Prácticamente es poco el tiempo que queda, pero hay que “sacar” un lugar para darle vuelta a los vecinos, conversar con ellos sobre cualquier tema, acercarse a las familias que esperan mucho de uno.

“Dedicación porque hay que aprovechar al máximo cada hora. Los fines de semana son los mejores porque el tiempo libre es más extenso y salgo a recorrer cada zona del barrio.

“Es bueno que las personas confíen en ti y te saluden. En las tardes voy a las reuniones de padre de la niña, que estudia en la escuela pedagógica y siempre le digo que estudie para que sea alguien en la vida. El varón vive con su mamá en Ciego de Ávila.”

No hay momento del día en que el hombre no piense en sus hijos y la familia, en los vecinos que tanto lo apoyan y quieren. Con 38 años de edad, Rudisel Pérez Rivero es de esos jóvenes valientes que, ahora como candidato a diputado al Parlamento, quiere dejar la huella de la consagración y el esmero, de la voluntad de servir siempre bien a su pueblo y a Cuba.

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