Hospitales en ruinas convertidos en morgues; casas reducidas a escombros, que sirven, tras su destrucción, como cementerios para familias completas; escuelas que solo quedan en sueños; vidas despojadas y lanzadas a merced de la intemperie y las bombas.
Palestina está «rota» por la muerte, la hambruna, las enfermedades curables para las que no aparecen medicinas. El odio étnico y la ambición sin escrúpulos han hecho de ese terruño un sitio inhóspito que huele a adioses definitivos.
A más de dos años de la escalada de la barbarie sionista en Gaza, el mundo ha sido testigo de violaciones sistemáticas de los derechos humanos e internacionales, de altos el fuego irrespetados, de ayudas frenadas antes de cumplir su cometido: salvar vidas.
«No es una franja simple de tierra la que sufre el impacto de los misiles israelíes, es el pueblo palestino el destinatario de las bombas (…). Israel transgrede todas y cada una de las resoluciones de la ONU y todas y cada una de sus obligaciones como potencia ocupante en virtud el iv Convenio de Ginebra», aseveró, a inicios de ese avance criminal, en 2023, el Primer Secretario del Comité Central del Partido y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez.

Y, agregó que no debe desconocerse «la gravedad del genocidio» que el ejército de Israel comete contra ese pueblo. «La historia no perdonará a los indiferentes, y no estaremos entre ellos», aseguró el mandatario en clara alusión a los principios de Cuba sobre ese horrendo crimen.
A esa voz se han sumado otras naciones, pues la barbarie sionista no puede quedar solo en noticias ni en planes para ponerle el urgentísimo fin que requiere. La paz para los palestinos es una necesidad mundial, es un dolor compartido que trasciende fronteras. Y, a sabiendas de ello, debe tratársele.
Fue esa verdad la que hizo que la ONU aprobara el 29 de noviembre como el Día Internacional de Solidaridad con el pueblo palestino, para llamar la atención mundial sobre un largo genocidio que, solo en los dos últimos años, ha cercenado más de 100 000 vidas.

Con información del periódico Granma.
