Acabamos de decirle adiós a un año tenso, lleno de complejidades y desafiante. Una vez más, parafraseando al poeta, «muchos machetes se enredaron en la maleza, pero a pesar de todo, Cuba Va».
La frase ratifica lo expresado por el Primer Secretario de nuestro Partido y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, cuando afirmó durante la última sesión de la Asamblea Nacional el pasado año, y cito:
Cada día que pasa, constituye un triunfo de la Revolución ante el más poderoso enemigo del planeta.
La dimensión de la proeza del pueblo hay que medirla en su elevada resistencia y resiliencia para enfrentar cualquier adversidad, no rendirse jamás y mantener vivos los sueños y esperanzas de que es posible alcanzar nuestros propósitos como país, si marchamos unidos, cohesionados, e interpretamos que la Patria de todos, es sagrada.
El escenario internacional es complejo, con amenazas crecientes para nuestra área geográfica. El esquema imperial ha dispuesto cerrar el cerco, más aún, a naciones como Venezuela y Cuba, que bajo ningún concepto han declinado sus banderas en defensa de la Paz, soberanía e independencia, ni lo harán jamás, para continuar el rumbo que cada cual ha escogido.
En lo interno, Cuba no ha estado cruzada de brazos, retando segundo a segundo, minuto a minuto, días tras día, la ferocidad de las acciones dementes de la administración de Estados Unidos, que, como coro de odio y maldad, no cesa de construir planes macabros contra nuestro país, para cortarle su capacidad de compra en el exterior, de alimentos y combustibles, y castigar a terceros que intenten algún tipo de comercio o relación natural con la Mayor de las Antillas.




El odio visceral y enfermizo de innombrables personajes que se asientan en territorio estadounidense se extiende también a quienes nos adversan en las redes sociales digitales. Cuba se ha convertido para ellos, en sueños no cumplidos, en pesadilla permanente, obsesión macabra.
La historia no miente, y cuando un gran amigo de nuestro país dijo hace ya algún tiempo que al pueblo cubano habría que hacerle un monumento a su resistencia frente al bloqueo, reivindicaba una vez más el ejemplo de un muro «humano» de perseverancia, heroicidad, fiel a los principios y valores que hemos defendido para hacer posible que estemos hoy aquí.
Casi a punto de finalizar el 2025, el Presidente al compartir con trabajadores de la Salud Pública, uno de los sectores más golpeados por el genocida bloqueo, les comentaba que los doce meses recién concluidos, han sido los más duros de los últimos 10 o 15 años, razón de más para evaluar el alcance de lo vivido y vencido.

El 2026 será tan desafiante como el período concluido. Existe una hoja de ruta a seguir que es el Programa de Gobierno para corregir distorsiones y reimpulsar la economía, que nos delinea las luces de lo que aspiramos, sin embargo, es un programa en permanente construcción porque el cómo hacerlo y cumplir propósitos dependerán del aporte, capacidad de innovación y creatividad de todos, cada uno en el pequeño espacio donde labora o reside.
Es muy complicado cuando se disponen de recursos muy limitados y el cerco enemigo se cierra cada vez más.
Nuestras familias, lo más sagrado que tenemos, son como asientos y «bastones» en el camino, el oasis para tomar el oxígeno necesario y seguir adelante. Por eso, a pesar de las lejanías, hacemos votos por la unidad de todas las familias, que incluyen a nuestros amigos y seres queridos, porque cada familia es como una isla de resistencia, amor y sostén. La suma de cada una de ellas, también fortalecen a la Patria.



Hagamos de Cuba en este 2026, nuestra gran familia, no perdamos la ternura y el amor que se reflejan en el «buenos días» al vecino, la mano en el hombro a quienes lo necesitan, el «estoy aquí para ti», en compartir lo que tenemos como tradición del cubano, en tocarte a la puerta cuando pasan varios días sin verse, en compartir el buchito de café de la mañana, aunque después se resientan nuestras reservas.
El amor todo lo puede y es ese amor, que forja la unidad y el consenso, la tolerancia y el entendimiento el que tenemos que seguir forjando día tras día, aún en los peores momentos, como valores inseparables de un proyecto social que sigue apuntando a hacer realidad sueños y proyectos, hacer lo imposible, posible.
¡Muchas felicidades en este nuevo año 2026, y feliz aniversario 67 del Triunfo de la Revolución Cubana!

