Arbovirosis: Cuba en fase de seguridad de acuerdo al corredor endémico febril

Cuba entra en la fase de seguridad correspondiente al corredor endémico del síndrome febril por arbovirosis, luego de enfrentar una epidemia en los últimos meses de 2025, así lo hizo saber este martes la viceministra de Salud, Carilda Peña García, durante el encuentro entre el Primer Secretario del Comité Central del Partido y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez y científicos y expertos vinculados a temas de salud.

“El canal endémico del Síndrome Febril en el país se encuentra en el canal de seguridad; en la recién concluida tercera semana del año, los casos disminuyeron en 29,3 por ciento con relación a la anterior”; los reportes de arbovirosis incluyen una caída de casos confirmados y sospechosos tanto de dengue como de Chikungunya, declive que se mantiene por tres semanas consecutivas.

El Dr. Raul Guinovart Díaz, director de Ciencia y Técnica de la Universidad de La Habana, explicó que los modelos matemáticos predicen una disminución de los casos y una estabilidad en el control, no obstante advirtió sobre la necesidad de mantener el control vectorial.

El especialista confirmó que la tendencia se verifica en todas las regiones, especialmente en occidente y centro; en la oriental la caída de casos es menor, pero también con una disminución de casos.

Pese a los auspiciosos resultados, expertos y científicos para temas de Salud coincidieron en no bajar la percepción de riesgos de la población y en la necesidad de continuar con las medidas higiénico-sanitarias previstas.

El Presidente cubano, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, insistió en mantener la sistematicidad del control autofocal y el adulticida.

La doctora Peña García informó que los recursos para la campaña antivectorial en el primer semestre del año están garantizados, incluidos los ciclos de abaticida programados, y se gestionan los insumos para garantizar la continuidad de las acciones en el segundo semestre.

Los representantes de la comunidad científica médica presentaron en esta semana a la dirección del país las oportunidades de la industria biofarmacéutica cubana para desarrollar biosimilares.

El doctor Ricardo Silva Rodríguez, directivo del Grupo Biocubafarma, comentó que estos son medicamentos similares a otros ya aprobados por autoridades regulatorias, con los que comparte estructura, actividad biológica, seguridad y eficacia para el tratamiento de diferentes tipos de enfermedades.

Un biosimilar —refirió— contiene una versión del principio activo del producto de referencia, una equivalencia establecida a partir de un riguroso proceso de comparabilidad analítica, y puede estar disponible a costos más bajos que el producto biológico original.

Señaló que actualmente se vive un «boom» internacional de productos biosimilares, con un crecimiento en el mercado debido, entre otros factores claves, a un mayor conocimiento y aceptación clínica de estos y el avance en los marcos regulatorios en torno a ellos, liderados por las entidades reguladoras de Europa y EE.UU.

El doctor Silva Rodríguez explico que por áreas terapéuticas, este boom se concentra en la oncología, la autoinmunidad, la hematología y los desórdenes metabólicos (diabetes mellitus), tendencia de la que Cuba también participa.

Por las capacidades de la industria biofarmacéutica, el conocimiento de sus profesionales, las enfermedades que tratan y las posibilidades de hacerlo asequible al sistema de salud cubano, Biocubafarma en coordinación con el Ministerio de Salud Pública, crearon un listado de 19 biosimilares que serían atractivos desarrollar, entre ellos el Pembrolizumab, que ya se encuentra en fase de captación de sujetos para iniciar los ensayos clínicos.

Cuba ya cuenta con un estratégico portafolio de biosimilares –como el EPOCIM para la insuficiencia renal, el Leukocim y el Heberon Alfa R para la oncología, la albúmina humana o el anticoagulante Enoxaparina sódica-, sin embargo, esto no marca el límite, la estrategia de BioCubaFarma tiene un doble objetivo claro: utilizar esta plataforma de producción y dominio tecnológico para facilitar la entrada continua de productos innovadores al sistema sanitario cubano y, de manera paralela, expandir y diversificar su portafolio exportable.

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