La Habana – Más de 650 activistas procedentes de 33 países y pertenecientes a más de 140 organizaciones sociales, políticas, culturales y solidarias se dieron cita este viernes en el Palacio de Convenciones de La Habana, en un encuentro con el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, como parte del Convoy Nuestra América. La caravana internacional, que llegó a la isla para entregar insumos médicos, alimentos y recursos, se convirtió en un símbolo de rechazo frontal al endurecimiento del bloqueo impuesto por Estados Unidos.
La cita, que antecedió a la gran movilización convocada para este sábado 21 de marzo, fue descrita por los organizadores como un acto de reafirmación histórica. Bajo el lema “Cuba sí, bloqueo no”, los visitantes —entre los que hay diputados, jueces, embajadores, jóvenes, artistas, intelectuales y activistas de prácticamente todos los continentes— buscaron romper la narrativa de aislamiento a través de un mensaje claro: Cuba no está sola.

Contexto de máxima presión
El encuentro se produjo en medio de un recrudecimiento de las sanciones económicas. Los activistas recordaron las recientes declaraciones del expresidente estadounidense Donald Trump, quien el pasado 16 de febrero, a bordo del Air Force One, se jactó de la crítica situación de la isla a causa del bloqueo: “No hay petróleo. No hay dinero. No hay nada”. Sin embargo, una encuesta publicada por la firma YouGov reveló que el 46 por ciento de los ciudadanos de Estados Unidos no respalda el actual cerco petrolero impuesto a Cuba, un dato que los participantes del convoy utilizaron como argumento político para demostrar que la política hostil no cuenta con el respaldo de la sociedad norteamericana.

Un clamor internacional contra el bloqueo
El presidente del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (Icap) y Héroe de la República, Fernando González Llort, abrió las intervenciones y subrayó la magnitud histórica del momento. “El Convoy Nuestra América hace historia para Cuba y para el mundo que se levanta para defender los valores humanistas, la decencia y la moral”, expresó.
González Llort agradeció en nombre del pueblo cubano y advirtió que, aunque “un imperio nos amenaza con el uso de la fuerza”, la dignidad y la moral de la Isla podrán enfrentar los más poderosos armamentos.

Desde Uruguay, Fernando Pereira, presidente del Frente Amplio, ofreció una visión regional de la coyuntura y repudió las injerencias de Estados Unidos en América Latina. “Cualquier humanista, independientemente de su pensamiento, debe rechazar la injerencia de Estados Unidos sobre Cuba”, afirmó y sentenció: “Cuba no está sola y no va a estar sola”.

En representación de Estados Unidos, Medea Benjamin, cofundadora de CodePink, llevó la voz de la solidaridad desde el corazón del imperio. “Nosotros venimos con los corazones muy deprimidos en el sentido de que estamos viviendo en un país donde nuestro presidente dice que puede tomar el país de Cuba y hacer con ella lo que le dé la gana”, confesó, pero aclaró que esa postura “no representa el pueblo de los Estados Unidos”. Anunció que llevarán las historias de estos días a sus congresistas para exigir el fin del bloqueo.
Desde Italia, Michelle Curto, presidente de la Agencia para el Intercambio Económico y Cultural con Cuba (Aiec), subrayó la importancia del internacionalismo y la necesidad de que Europa asuma una postura firme. Por su parte, Ada Galano, presidenta de la Coordinadora Nacional de Cubanos Residentes en Italia, representó a la emigración cubana con una intervención cargada de emoción: “Los cubanos residentes en el exterior no estamos ahí por los obligados. Estamos aquí cumpliendo la parte de deber que nos corresponde”.

Gerardo Pisarello, de la organización Sumar y secretario de la Mesa del Congreso de los Diputados de España, realizó una intervención de fuerte calado político. “No solamente vamos a continuar hasta el último aliento enviando toda nuestra ayuda, alimentos, medicina, placas solares a Cuba, sino que también si Cuba es agredida vamos a luchar y no vamos a permitir que nos pongan en la sombra a dormir como traidores”, sentenció. “No renunciamos a la revolución y no renunciamos al sueño de un mundo mejor”, concluyó.

También hicieron uso de la palabra representantes de Colombia, Chile, México y otras naciones, todos con la exigencia de que es perentorio levantar el cerco económico y que constituye un deber ético de acompañar al pueblo cubano.






Díaz-Canel: “Somos una amenaza porque somos guardianes de la vida”
Durante su intervención, el mandatario cubano ofreció un detallado recuento de lo que calificó como una “agresión multidimensional” por parte de Estados Unidos, caracterizada por una guerra económica, un cerco energético y una campaña de desinformación sin precedentes.
“Para lograr eso, se apoya en una enorme campaña de desinformación, de intoxicación mediática basada en la mentira y en la calumnia. Han actualizado la doctrina Monroe con un Corolario, el Corolario Trump”, afirmó Díaz-Canel, al tiempo que agradeció la presencia de los internacionalistas que “se han saltado por encima de un mundo de mentiras, distorsiones e intrigas” para llegar a la isla.
El presidente cubano puso énfasis en el bloqueo energético, que afecta directamente la vida cotidiana, la producción, los servicios y la salud pública. Puso como ejemplo los más de 90.000 pacientes que esperan por una cirugía. “¿Y ustedes creen que en Cuba no sabemos operar? ¿Y no tenemos capacidad para atender a todas esas personas? ¿Pero por qué no lo podemos hacer en las condiciones actuales? Eso es criminal”, denunció.

Díaz-Canel destacó la respuesta de los científicos cubanos durante la pandemia, cuando pese a las prohibiciones impuestas por Washington —que impidieron la compra de vacunas, ventiladores pulmonares y oxígeno medicinal—, la isla logró desarrollar sus propias vacunas y equipos de alta prestación. “Convoqué a esos científicos y esos científicos hicieron las vacunas. Y las vacunas de los científicos salvaron a Cuba”, señaló.
Ante la posibilidad de una agresión militar, el mandatario afirmó que Cuba desarrolla un plan de preparación para la defensa con la participación de todo el pueblo. “Todos los viernes de cada semana hoy son Días Nacionales de la Defensa”, dijo, y relató que ese mismo día había participado en ejercicios en distintas zonas del país.
En el frente económico, detalló que la isla impulsa una transición energética para depender menos de la importación de combustible, usando petróleo nacional y fuentes renovables, así como un programa de autoabastecimiento municipal para producir los alimentos que necesita el país.


“Gracias infinitas por no dejarnos solos”
Díaz-Canel concluyó su intervención con un agradecimiento “en nombre del Partido, del gobierno revolucionario y de todo un pueblo que ha aprendido a resistir con heroísmo” a los participantes del Convoy Nuestra América. “Gracias infinitas por no dejarnos solos”, dijo.
Subrayó que el convoy no es solo un gesto, sino un símbolo de que los pueblos construyen puentes que el imperio no puede destruir.
“Estamos en tiempos difíciles, sí, pero también estamos en tiempos de definiciones. Y aquí en esta isla se define el coraje de un pueblo que prefiere morir de pie a vivir de rodillas”, manifestó.



Finalmente, evocó el legado de José Martí, Fidel Castro y Hugo Chávez, y aseguró que las generaciones actuales no dejarán perder ese legado, y menos en el año del centenario del líder histórico de la Revolución Cubana. “Seguimos siendo de Patria o Muerte y venceremos”, concluyó entre aplausos.
La jornada de este viernes sirvió como preámbulo de una gran movilización convocada para este sábado 21 de marzo.
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