«En Rebelde: Cien años con Fidel» deviene homenaje al guerrillero incansable, que hoy nos sigue convocando a la batalla frente a la adversidad.
Fidel, es de toda Cuba; y en el recorrido hacia el Centenario de su nacimiento -en estos tiempos tan difíciles- mantener vivo y eterno su legado será el mayor monumento que podamos cimentar.
Fidel es un país y su Centenario es de todos.
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A lo largo de décadas, miles de profesionales cubanos de la Salud han brindado su apoyo a numerosas naciones, en situaciones de desastres, emergencias médicas y diversos programas sanitarios, ganándose el reconocimiento y el respeto de comunidades y gobiernos, así como de organismos e instituciones internacionales.
Una vocación de servicio excepcional ha llevado a médicos, enfermeras y técnicos cubanos a trabajar en zonas lejanas y de difícil acceso, enfrentando desafíos y superando numerosos obstáculos, ofreciendo atención médica de calidad sin distinción de raza, religión o ideología.

Un ícono de esa altruista labor es el Contingente Internacional de Médicos Especializados en Situaciones de Desastre y Graves Epidemias “Henry Reeve”, creado en 2005 por el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, tras el azote del huracán Katrina en el sur de Estados Unidos.
Este contingente, integrado inicialmente por 10 000 profesionales, se multiplicó en decenas de brigadas. Su trabajo, durante los últimos 20 años, ha sido fundamental en la lucha contra el ébola en África occidental, la pandemia de la COVID-19 en varios países y otras crisis sanitarias a nivel global.
Desde mayo de 1963 en Argelia, fecha que marca el inicio oficial de la colaboración médica cubana en el mundo, hasta la actualidad, más de 600 mil cooperantes han brindado sus servicios en 165 naciones.

La obra de la medicina cubana genera orgullo y gratitud. Es la obra de un líder profundamente humanista como Fidel, quien la calificó como un ejemplo genuino de solidaridad.
“Permítanme soñar”, pidió el Comandante en Jefe cuando, con la mira puesta en quienes nada material tienen, concibió la idea de fundar la Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM), una realidad que sigue siendo uno de los tesoros más preciados de la colaboración médica cubana con el mundo.
El líder histórico de la Revolución cubana expresó el día de su inauguración, el 15 de noviembre de 1999:
Más que médicos serán celosos guardianes de lo más preciado del ser humano, apóstoles y creadores de un mundo más humano.
Esa premisa es la que siempre han defendido las brigadas médicas cubanas en todo el mundo, que salvan vidas y el alma de cada persona que han atendido en cualquier lugar del mundo.

