María Cristina González

María Cristina González: una adolescente sobre el Cerro Pelado

María Cristina González del Pino, recuerda al paso de 60 años, aquellos días gloriosos en que integró la delegación deportiva del Cerro Pelado a los juegos Centroamericanos y del Caribe en Puerto Rico 1966.

No sabía que en ese momento estaba haciendo historia del deporte cubano y de los riesgos que íbamos a correr en ese barco.

Con apenas 15 años de edad, María Cristina González descubría momentos que la marcarían para el resto de sus días.

 Sinceramente para nosotros era una aventura nueva, era la primera vez que estábamos en unos juegos Centroamericanos, había una gran cohesión entre todos los deportes, el boxeo, la lucha y todos nos cuidaban porque éramos los más chicos.

Sobre el Cerro Pelado nuestros atletas entrenaron, se prepararon para desembarcar con la frente en alto y competir, para los nadadores la situación era más complicada.

Para otros deportes no era tanta la afectación porque podían hacer otras cosas, pero nosotros no, los deportes acuáticos sólo podíamos hacer preparación física, no podíamos nadas ni hacer más nada.

El día 10 de junio, sobre la cubierta del barco nuestros atletas patentizaron su compromiso en lo que se conoció como la declaración del Cerro Pelado, en ese momento ya era la delegación de la dignidad.

Llegamos a Puerto Rico, a la villa y comienzan las competencias, a mí me sucede algo particular: En la piscina se me acerca una nadadora puertorriqueña y me dice que yo era muy buena y que aquí, no tenia futuro, el último día me dice- Hoy es el día, te quedas en mi casa. No me pude contener y la abofeteé.

Escuche y descargue la propuesta radial.

Aquellos décimos juegos Centroamericanos y del Caribe en Puerto Rico, marcaron para siempre a María Cristina González, la adolescente de solo 15 años.

Jugarnos la vida, porque nos la jugamos, por llegar a Puerto Rico, por entrar a Puerto Rico y por los resultados que tuvimos, yo misma no alcancé medallas, pero le aporté a la delegación más de ocho puntos, entonces nos sentimos satisfechos a pesar de las dificultades.

Sesenta años han pasado y desde su apartamento en El Cerro Capitalino, María Cristina conserva al sur de su garganta lo vivido en aquellos juegos.

Al paso del tiempo recuerdo aquel momento como un hito en la historia del deporte. Para mí fue fundamental, me cambió la vida, de ser una adolescente a pensar como una adulta.

Autor