Sinailí Betancourt Estrada, tiene 20 años y enfrenta un embarazo de riesgo debido a su hipertensión arterial. Ella vive en una zona rural del municipio pinareño de Mantua, muy alejado de la capital provincial por la distancia, la falta de transporte y las condiciones de la carretera.
Por esas razón tuvo que ser trasladada de urgencia hacia la sala de cuidados perinatales del hospital Abel Santamaría Cuadrado, de este occidental territorio. Un viaje un poco demorado por las limitaciones de combustible.
No obstante ahora cifra sus esperanzas en el monitoreo constante y cuidadoso que recibe del personal médico del centro asistencial vueltabajero.

Ese sentimiento lo comparte Wendy García, de 34 años, quien llegó a la sala con un sangramiento que puso en peligro la vida de su primer bebé, fruto de la efectividad de la consulta de fertilidad territorial.

Ellas están a salvo. Mucho esfuerzo y entrega hay detrás de su tranquilidad. El personal médico de la sala se encarga del seguimiento minucioso a cada una de las gestantes ingresadas.
En la última década, la provincia de Pinar del Río, ha fortalecido el sistema de trabajo en equipo, lo que garantiza resultados favorables en el programa materno infantil, en un territorio cuya tasa de mortalidad infantil está por debajo de cinco, con cuatro municipios sin fallecimientos y cero muertes maternas.

Vueltabajo sede de las actividades centrales por el 26 de julio mantiene una tasa de mortalidad infantil por debajo de cinco por cada mil nacidos vivos y cero muertes maternas. Esas cifras ofrecen seguridad a futuras madres como Sinailí y Wendy.
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