«En Rebelde: Cien años con Fidel»

«En Rebelde: Cien Años con Fidel»

«En Rebelde: Cien Años con Fidel» deviene homenaje al guerrillero incansable, que hoy nos sigue convocando a la batalla frente a la adversidad.

Fidel, es de toda Cuba; y en el recorrido hacia el Centenario de su nacimiento -en estos tiempos tan difíciles- mantener vivo y eterno su legado será el mayor monumento que podamos cimentar.

Fidel es un país y su Centenario es de todos.

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Desde sus primeros años de vida, Fidel Castro Ruz mostró una personalidad ávida por aprender todo sobre su entorno. Esa etapa, como varias veces expresó, marcó profundamente su desarrollo y personalidad.

Aprendió a leer y escribir en la escuela pública rural de Birán, y continuó la enseñanza primaria en los colegios católicos privados de La Salle y Dolores, en la ciudad de Santiago de Cuba.

Varias décadas transcurrieron desde esa etapa hasta el triunfo revolucionario. El panorama que heredó Cuba de los gobiernos anteriores era desolador para la infancia: 600 mil niños sin escuelas, diez mil maestros sin trabajo, un millón de analfabetos y una cantidad, algo superior, de semianalfabetos.

El líder histórico de la Revolución cubana dedicó su vida a pensar en los niños; y la historia es testigo de su amor y desvelo. A ellos habló en muchas ocasiones y colocó en sus manos el compromiso de estudiar y aprender para servir a la Patria.

A partir de 1959, los cuarteles militares se convirtieron en escuelas y se fundaron más aulas rurales que en los 50 años de neocolonia. Miles de maestros marcharon a los sitios más recónditos para alfabetizar y el país comenzó a poblarse de círculos infantiles, escuelas primarias y especiales, secundarias y preuniversitarios, en las ciudades y en los campos.

Fidel concibió la educación como uno de los ejes fundamentales en la estrategia orientada a la conquista de la soberanía, la justicia social y la necesaria lucha contra el subdesarrollo.

Para Fidel, los niños y las niñas siempre constituyeron una prioridad. Conversar con ellos, escuchar sus ideas, hacerlos sentir importantes para la sociedad, fueron prácticas comunes cuando se reunía con ellos.

El Comandante en Jefe es uno de los más grandes pedagogos que ha dado Cuba, y como educador martiano, siempre los derechos de la infancia fueron una prioridad – de los niños de Cuba y del mundo- desde los primeros instantes en que se gestaba la lucha final por lograr el triunfo revolucionario, hasta los últimos momentos de su vida.

Decía Fidel que los niños siempre conquistan el corazón de los pueblos. Cuba -a pesar de las adversidades y del cruel bloqueo que impone el gobierno de Estados Unidos- exhibe logros tangibles e irrefutables en la protección de la niñez.

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