Camagüey, Cuba. – El bloqueo de los Estados Unidos contra Cuba, viola la Carta de las Naciones Unidas, el Derecho Internacional, y los derechos humanos de los cubanos, trascendió en el informe presentado ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU.
En Camagüey, esa política genocida pone en riesgo la salud y la vida de poco más de 150 pacientes renales crónicos, quienes reciben tratamiento de hemodiálisis en el Hospital Provincial Clínico Quirúrgico Docente Manuel Ascunce Domenech.
En las actuales condiciones se han adoptado alternativas para mantener la atención especializada de esos enfermos, confirma la Jefa del Servicio de Hemodiálisis, doctora Jenny Rodríguez Lino, especialista en Nefrología.
Diseñado para 20 posiciones, para brindar tratamiento renal sustitutivo tipo hemodiálisis, en estos momentos están funcionando solamente quince máquinas; debido a las roturas y no contar con las piezas de repuesto en el país, que no se pueden comprar para la solución del problema; pero tenemos la misma cantidad de pacientes. Y hay que salvarles la vida a todos, entonces se han regulado las sesiones y se dan cuatro horas dos veces a la semana.
También tenemos pacientes en diálisis peritoneal. Este es un servicio que se ha visto seriamente impactado. Es un método muy novedoso, en que el paciente se dializa en su casa.
En el país todos los centros que tienen diálisis peritoneal han tenido que ir cambiando de método al paciente; porque no han entrado los recursos y con los que hay, se está tratando de dejar la mínima cantidad de pacientes para que puedan continuar en ese método; y otros han tenido que pasar a hemodiálisis porque no hay recursos suficientes para todos.

El cerco energético del gobierno de los Estados Unidos contra Cuba también pone en riesgo la vida de los pacientes que reciben tratamiento de hemodiálisis.
Nuestro servicio está protegido por grupos electrógenos, uno para la planta de tratamiento de agua, y otro que atiende el servicio de hemodiálisis, y las salas de hospitalización del Servicio de Nefrología. Esos equipos son altos consumidores de combustible.
Cuando ha habido problemas eléctricos, hay otras afectaciones también porque tenemos muchas máquinas que, por el tiempo de explotación, no funcionan las baterías. Son máquinas que automáticamente se apagan y las enfermeras han de tratar manualmente de mantener la bomba circulando para que la sangre del paciente no se coagule. Entonces si el paciente pierde 500 mililitros de sangre, después hay que buscar transfusión para suplir la pérdida que tuvo.
Lo otro es que problemas de voltaje y eléctricos, también generan afectaciones en el equipo, en las máquinas de hemodiálisis, y en los sistemas de climatización necesarios.

A pesar de las condiciones actuales, ningún paciente ha dejado de recibir el tratamiento de hemodiálisis en Camagüey
El servicio es muy complejo porque es muy costoso. Un tratamiento de hemodiálisis aproximadamente cuesta unos 300 dólares, cada sesión, en el mundo. Además, es individualizado, necesita muchos recursos, que son caros y no se producen en Cuba.
Aquí solamente se produce el concentrado ácido y el bicarbonato; pero la materia prima se dificulta; y en redes sociales, algunas personas publican que el servicio de hemodiálisis está parado; y realmente no es así, los pacientes están a la espera, para cuando llegue el transporte que trae el concentrado de la provincia de Santiago de Cuba. Puede que tengamos atraso, pero se reprograma y se recupera. No se deja de dar el tratamiento de la hemodiálisis.

El Sistema Nacional de Salud en Cuba garantiza también, gratuitamente, el servicio de transporte para los pacientes renales crónicos
Los pacientes aquí tienen un servicio de taxi. Actualmente disponemos de diez vehículos eléctricos, que trabajan de día porque a determinada hora tienen que ir para la base a recibir carga.
Eso ha aliviado la situación, pues los taxis que utilizan combustible pueden asegurar el traslado de los pacientes de municipios, que puedan ir y retornar a su casa.

Los pacientes reconocen el esfuerzo de los trabajadores de la salud para atenderlos.
Me llamo Santiago Acosta; yo me siento bien, con el catéter nunca tuve problema; y el trato de los enfermeros es normal, ya nos conocen y todo está bien. La parte de la falta de recursos, no es problema del hospital, no es de ellos, es por el bloqueo ese que nos tienen, eso lo sabemos.
Hay veces que hay una demora por algo que falta; pero se busca, hay que traerlo de Santiago de Cuba. Y el servicio de transporte, ahora tenemos los carros eléctricos, eso es excelente también, o sea, a su hora, bueno todo, y gratuito.

Los familiares también valoran la calidad del servicio, “la atención médica es magnífica aquí, no hay quejas de ningún médico, de nada, los doctores son maravillosos.
Las dificultades son los insumos, a veces los líquidos no existen, hay una parada, pero no dejan de recibir el tratamiento.
No le falta tratamiento, a veces un poco más atrasado, pero bueno. Cada vez que le toca, le hacen el tratamiento.
La hemodiálisis, constituye un método de sobrevida, y muchas personas lo asimilan no solo por la atención que reciben en la unidad asistencial, sino también por el auto cuidado en la ingestión de líquidos y alimentos, aunque ahora también con afectaciones, por las restricciones del gobierno de los Estados Unidos, que obstaculizan el suministro de bienes esenciales para la población cubana, incluidos los alimentos.

Como reconoce el informe de la Relatora Especial del Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas, “el bloqueo y el cerco energético impuestos por Estados Unidos tienen impacto directo en la vida y la salud de la población cubana y en particular, de sus sectores más vulnerables”, entre ellos están los enfermos con padecimiento renal crónico.
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