Encuentro con: “Pequeños Artistas, Gigantes de Corazón”

En Holguín, entre aulas, parques y comunidades, late un proyecto que ha sabido crecer con el tiempo y con el corazón: “Pequeños Artistas, Gigantes de Corazón”. Con más de ocho años de trabajo continuo han convertido a este grupo en un verdadero semillero de talento, creatividad y valores culturales, donde niños y adolescentes encuentran un espacio para expresarse y, al mismo tiempo, para transformar su entorno.

La iniciativa nació en el Seminternado “Dalquis Sánchez Pupo”, pero pronto se expandió a otras escuelas y rincones del municipio. Bajo la dirección de Maylen Alfonso García y la coordinación de Yaquelin Córdova Rodríguez, Roxana Figueredo Cruz y Delsis Lizandra Hernández López, el proyecto se ha consolidado como un espacio integral que abraza las cuatro grandes manifestaciones artísticas: danza, teatro, música y artes plásticas. Cada taller, cada ensayo y cada presentación es una oportunidad para que los pequeños artistas descubran su potencial y lo compartan con la comunidad.

Pequeños Artistas, Gigantes de Corazón

Lo más interesante es que este proyecto no se queda encerrado en un salón de clases. Sus actividades llegan a barrios, teatros, hospitales, hogares maternos y hasta casas de ancianos. El arte se convierte en puente, en compañía, en medicina espiritual. Porque aquí no se trata solo de formar artistas, sino de sembrar valores: disciplina, cooperación, respeto y, sobre todo, sentido de pertenencia cultural.

La Casa Municipal de Cultura “Manuel Dositeo Aguilera Ochoa” y la Brigada de Instructores de Arte José Martí han sido pilares fundamentales para garantizar la calidad y sostenibilidad de esta propuesta. Con su apoyo metodológico y técnico, el proyecto ha podido mantener un enfoque estructurado, evaluando avances y resultados con rigor, pero sin perder la frescura y la alegría que caracteriza a sus protagonistas.

Pequeños Artistas, Gigantes de Corazón

Los resultados hablan por sí solos: espacios permanentes para la práctica artística, niños y adolescentes que se convierten en promotores culturales en sus comunidades, talleres que potencian la creatividad y presentaciones que fortalecen la educación estética de todo un municipio. Y detrás de cada logro, un equipo comprometido que cree en la fuerza transformadora del arte.

La viabilidad del proyecto está garantizada por la infraestructura disponible —aulas, salones, teatros— y por la experiencia acumulada en estos ocho años de trabajo. Pero lo que realmente asegura su continuidad es el entusiasmo de los participantes y el apoyo de las familias y la comunidad. Aquí, el arte no es un lujo, es una necesidad compartida.

Un aspecto que merece destacarse es el enfoque de género. “Pequeños Artistas, Gigantes de Corazón” abre sus puertas a todos por igual: niñas, niños, adolescentes, mujeres y hombres. La equidad no es un discurso, es una práctica cotidiana. En cada danza, en cada obra de teatro, en cada mural, se reconocen y valoran los aportes diversos, contribuyendo a cerrar brechas y a construir un espacio inclusivo.

El sistema de seguimiento y evaluación también es clave. No se trata de improvisar, sino de medir la participación, registrar actividades y analizar indicadores de desempeño. La retroalimentación constante permite ajustar la planificación y mejorar la ejecución, asegurando que el proyecto siga creciendo y respondiendo a las necesidades de la comunidad.

Pequeños Artistas, Gigantes de Corazón

 “Pequeños Artistas, Gigantes de Corazón” es mucho más que un proyecto sociocultural. Es un movimiento que ha sabido convertir la creatividad en herramienta de transformación, la disciplina en camino de crecimiento y la cultura en un bien común. Es la prueba de que el arte, cuando se comparte desde la infancia, no solo forma artistas, sino ciudadanos sensibles, comprometidos y orgullosos de su identidad.

Y es que en Holguín, gracias a este proyecto, los escenarios no tienen límites: pueden ser un aula, un parque o un hospital. Lo importante es que siempre habrá un niño o una niña dispuesto a cantar, bailar, actuar o pintar, recordándonos que el arte es, al final, la manera más hermosa de crecer juntos. 

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