De las crisis pueden emerger propuestas sobre el aprovechamiento de potencialidades y reservas para lograr avanzar en medio de las limitaciones.
Esta máxima es brújula en el quehacer de los trabajadores de la empresa de productos lácteos y confiterías de Pinar del Río, quienes reorganizaron sus procesos y apelaron a la inventiva para sostener las producciones de su encargo social.
Una vez más el ingenio de los innovadores contribuyó en la búsqueda de alternativas y hoy gracias a la creatividad de los aniristas se garantiza el yogurt para los niños intolerantes al consumo de leche.
Esta vez, explicó el director de la unidad empresarial de base y mantenimiento Enrique Morejón Rivas, sustituyeron el uso del fueloil consumido por la caldera en la producción de ese alimento.
Para ello ajustaron un tacho y con piezas recuperadas, fabricaron una hornilla de carbón vegetal que funciona como combustible.

Dentro de las acciones encaminadas al ahorro figura también el reacomodo del acopio de leche, para aprovechar al máximo el recorrido del transporte encargado.
De esa manera adquieren la materia prima fundamental para la producción de yogurt natural destinado a niños intolerantes, centros asistenciales y círculos infantiles del territorio, aseguró la directora del área de regulación y control de producción de la entidad, Emilia López Aguirre.
López Aguirre, explicó, además, que la alianza con más de una docena de empresas privadas permite hoy estabilidad en las líneas priorizadas, a partir del suministro de materias primas y combustible.

El desabastecimiento de combustible afecta el ritmo productivo habitual de una entidad que buscó soluciones para garantizar el encargo social incluyendo la merienda escolar para el municipio cabecera, en tanto la distribución de los productos la asumen triciclos eléctricos con el respaldo del gobierno.
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